1. El placer de Lucía y su amante


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Hetero Autor: uruguayitamimos, Fuente: CuentoRelatos

    Noviembre finalizaba incitado con algunos asedios de calor provocando que los montevideanos salieran a sus tareas, provistos de más ropa de la que necesitarían en un intento por cubrir todas las posibles necesidades meteorológicas del día. Lucía se comunicó con José en la noche con el propósito de charlar sobre algunos temas pendientes y quedaron de verse esa noche. Tomó un baño sin prisas relajando su cuerpo. Se vistió casualmente y salió hacia la parada del ómnibus. El viaje tardó más de lo que hubiese querido. Descendió cerca de la Cuidad Vieja y emprendió el recorrido hacia el mar de dos cuadras hasta la casa de José. Las calles estaban ya semidesiertas. En el liceo cercano no había ya casi alumnos debido a la finalización de los cursos.
    
    Al llegar al edificio busco el número del apartamento, que ya conocía de muchas otras veces y presiono ligeramente el timbre. En ese instante se acercó a la puerta un joven vestido muy elegantemente de traje y observó a Lucía. Le gustó lo que observó y se sonrojó. Lucía también lo hizo y pensó en lo atractivo que era ese hombre. Él le dijo si quería entrar, pero ella le expresó que ya vendrían a abrirle. El cerró la puerta y la volvió a mirar. Lucía se quedó pensando en que apartamento viviría él, y si se volvería a encontrar alguna otra vez.
    
    Un poco después de presionar el timbre sintió que del portero salía su voz diciendo:
    
    —¿Si?
    
    —Lucía —dijo ella.
    
    —Ya bajo —dijo él.
    
    Se quedó pensando en ese hombre mientras miraba el ...
    ... ascensor esperando salir a José cuando el ascensor se abrió lo vio nuevamente. Alto, atractivo con sus remeras con caricaturas. Se saludaron, subieron al ascensor e intercambiaron las siempre breves palabras que cabían en el viaje ascendente hasta su piso. Él le abrió la puerta y ella entró despojándose de su abrigo que colgó en un perchero próximo y de sus otras pertenencias. Él se descalzó dejando sus zapatos como siempre alado de su puerta.
    
    —Quería charlar contigo acerca de algunas cosas hace días.
    
    Él se le acercó y la besó tan profundamente que Lucía pensó que iba a desvanecerse sobre la alfombra. Sus lenguas se enredaron formando hélices que adquirían más y más torsión. Las manos de Lucía sujetaban la espalda de José y los dedos trataban de asirse a él. Las manos de él corrían por el tórax de Lucía pasando por encima con los dedos por sus senos. Las caricias fueron interrumpidas bruscamente.
    
    —¿Te bañaste? — dijo él
    
    —Si —dijo ella
    
    —Yo me entretuve trabajando y no pude hacerlo. ¿Me acompañas? —dijo él y comenzó a desnudarse.
    
    —Te acompaño —dijo ella
    
    Pero quedó como detenida en tiempo. Increíblemente le costaba desnudarse e irse a bañar con él. Quizás porque sus encuentros siempre fueron tan apasionados que al unirse sus labios conducían siempre a la posición horizontal. Además de que no estaba acostumbrada a desnudarse frente a otros y su faceta tímida asomaba.
    
    Cuando quitó la última de sus prendas, él ya estaba en el baño contiguo al cuarto abriendo ...
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