1. El placer de Lucía y su amante


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Hetero Autor: uruguayitamimos, Fuente: CuentoRelatos

    ... su exquisito manjar.
    
    Los dedos iban a su boca y él mientras se deleitaba la miraba a los ojos, con esos ojitos tiernos llenos de placer.
    
    Él acercó sus dedos a los labios de Lucía y tal cual como si sus dedos fueron la llave para la cerradura, la enzima para el sustrato se abrieron permitiendo a Lucia disfrutar de los jugos de su excitación mezclado con el sabor de la piel de su amante.
    
    Lucía se subió encima de José. Lo miró y abrió sus piernas que se plegaron a los costados de su cuerpo. Sintió y vio su pene erecto y lo comenzó a rozar suavemente sin dejarse conquistar por el deseo de sentirlo dentro suyo. Lo rozó consecuentemente mientras lo besaba y sus pezones presionaban su pecho, mientras trazaban círculos en la piel de José. Lo dejaba excitarse, desearla, hasta enloquecer, dilatar el placer que sentirían.
    
    Ella dilataba su propio placer como una jovencita inexperiente que teme hacer el amor, sin saber que en ese acto radica la más bella experiencia. Él cerraba sus ojos, sentía como aquellos cuerpos rozaban, disfrutaba de aroma de placer que invadía su cama. Se dejaba llevar por las manos de Lucía que provocaban que su pene se erectara más y más. Era increíble el grado de excitación que ella causaba sobre él. José sentía que todas y cada una de sus fantasías podían ser cumplidas por Lucía que cada una sería aceptada y tomada para si, para el mutuo placer de los dos. Que esa ausencia de prejuicios los conducían a los dos al éxtasis absoluto, la noción de que ...
    ... el placer debe buscarse y disfrutarse.
    
    Ella presionó firmemente su cuerpo contra él y se movió de manera que provocó que su vagina tomara contacto con su glande y su pene penetrara en ella. Se produjeron gemidos y jadeos. Ella comenzó a moverse sobre él. Rítmicamente, buscando que todo su pene la penetrara, buscando empapado on sus jugos. Su pene se adaptó a la vagina, la vagina a su pene, como piezas perfectas en un mecanismo.
    
    Podía observar a Lucía moverse encima de él, haciendo que su pene penetrara en ella y saliera y el casi impávido hacia la situación solo dejando que sus cuerpos gozaran y que ella llevara la rienda de la situación, que ella buscara su propio placer, que ella dejara sumergir su pene en su interior, buscando aquellos puntos de infinito placer. El obtenía el calor de sus jugos, y las contracciones que con sus músculos Lucía presionaba su pene, como lo capturaba y lo mimaba y como enseguida lo soltaba comenzando nuevamente el rítmico juego. Él podía sentir a aquella mujer dándose placer y provocándoselo.
    
    Como movía su cola, como sentía la piel de su cola rozarle los testículos y como esto provocaba que miles de pinchazos muy suaves recorrieran el espacio entre sus testículos y su ano. Y volvieran como si fueran miles de hormiguitas con ese destino. Podía deleitarse con el vaivén de los senos de Lucía y sus pezones erectos que en ese momento no podía besar, y que eso hacía que aumentara el placer.
    
    Lucía podía sentir como la excitación de José iba ...