1. El Camping


    Fecha: 28/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: bertus1985, Fuente: TodoRelatos

    María radiaba juventud, hormonas y felicidad. Bajita, regordeta, tetona y culona, con el pelo rizado castaño, voluptuosa toda ella, hacía que la gente se diera de bruces mirándole las tetas, o torciese el cuello al verla pasar para observar su culazo, vestida con ropa corta, cómoda y ajustada en aquel verano.
    
    Se pasaba el día en la piscina o en casa masturbándose, y la noche…masturbándose o follando con su hermano, el hombre más accesible que tenía a mano, tontín pero siempre dispuesto a darle polla.
    
    Entrado Agosto su hermano encontró trabajo de verano en una tienda de gafas de sol; ella tuvo que irse con sus padres de vacaciones.
    
    Aquel año en vez de ir al pueblo se marcharon de camping.
    
    El camping estaba muy bien; piscina, campo, zonas de juegos….lo que María no congenió con ningún chico, allí todo eran niños y padres. El único que estaba bueno era el vigilante de la piscina, pero ya lo había visto tonteando con una mamá ricachona que veraneaba en la villa a lo alto de la colina.
    
    Su madre y su padre también se pasaban el rato en la piscina o jugando a cartas con los vecinos. Mamá, como ella, lucía sus grandes tetas casi descubiertas con su bikini, bastante más provocativo que el suyo, y la veía seguirle el juego a los mirones
    
    Llevaba ya una semana sin follar ni masturbarse porque dormían en una tienda de campaña con dos habitaciones y estaba que ardía; cierta noche se escabulló de la tienda, dejando a sus padres follar como conejos. Fuera, los pocos que ...
    ... paseaban a la fresca al pasar cerca sonreían, seguramente por los gemidos que se oían y los bamboleos de la pobre tienda de campaña. Una mujer ya mayor se la quedó mirando cuando se ponía las sandalias en el avancé de la tienda. “Sí, a mi madre le están partiendo el coño… ¿Tienes envidia?... ¿no? ¡Pues yo sí!”
    
    Se fue rápida vestida únicamente con su pijama corto sin ropa interior hacia la instalación que hacía las veces de duchas y baños. Allí encontró un recoveco donde poder aliviarse las noches veraniegas, en el último baño, el más limpio por ser el menos concurrido. A veces ni se sentaba por si acaso; se bajaba el pantalón del pijama y se llevaba las manos a su coño peludo para hacerse una soberana paja.
    
    María en aquellos días había buscado modos de entretenerse; contemplaba a los chavalines más mayores pensando en cómo serían dentro de unos años, leía alguna revista en el pub….y lo más divertido que hacía era indagar dónde residía cada persona, haciéndose un plano mental. Al que más le costó ubicar era al vigilante buenorro de la piscina; tenía una auto caravana en una esquina apartada del camping, dos callecitas más al lado del pub. Era como un fantasma y hasta que no lo vio sentado en su sillita plegable echando un cigarro frente a la choza rodante no supo dónde dormía
    
    Su madre seguía con los hábitos de puta; logró que el chaval vigilante de la piscina, de no más de 30 años, alto, fornido, con greñas hippies rubias y una incipiente perilla, se sentara a su lado a ...
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