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El Camping
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: bertus1985, Fuente: TodoRelatos
... del vigilante, también desnudo, que la cogía de las rodillas y se movía adelante y atrás entre sus piernas blancas. Mamá tenía la cara desencajada de placer, pellizcándose los pezones. Oyó pasos en las piedras del camino y, como los chavales antes que ella, salió por patas escondiéndose de caravana en caravana hasta llegar a la zona más concurrida y de ahí, al pub. Su padre ya andaba borrachito, jugando a las cartas. Los vecinos ya la conocían así que se unió a la partida. Media hora después apareció su madre. -¡Qué susto me habías dado! ¿no estabas en la piscina? -Sí, pero como tardabas me vine aquí Iba a decir algo sobre las bebidas y los helados, cosa que tenía que comprar aquí sí o sí, pero se calló. Además su madre se habría inventado algo para cubrir que había estado jodiendo. Su padre, embriagado, se alzó a darle un besazo estrujándole el culo sin importarle que estuvieran en compañía. Los hombres rieron, su madre se puso roja y le dijo que parara Anochecía. Pidieron unas tapas de cena y, al acabar, en familia, volvieron a la tienda de campaña. Diríase que su madre era una mal follada por su comportamiento, pero nada dista más de la realidad; los gemidos con el vigilante no eran nada comparados con los de la follada que le estaba propinando su padre, impidiendo que ella conciliara el sueño y tuviera que hacer una de sus salidas nocturnas masturbadoras En la zona de duchas esperaba poder liberar la tensión acumulada del día, pero se ...
... encontró con el viejales jardinero/basurero cambiando los jabones de mano frente a las duchas y con una señal en el suelo indicando que se tuviera cuidado, que estaba fregado. María iba con su pijamita corto y holgado en el cual aún por lo ancho, marcaba sus grandes tetas empitonadas. El viejo, un sesentón medio calvo y canoso, rechoncho, la miró. -Hola -Hola…-respondió ella -Ve a estos, aquellos- Señaló al fondo- están recién fregados- Le dijo mirándola lascivamente de arriba abajo Fueron unos segundos cómplices: ella marcando teta con los pezones erectos; él con cara de cerdo y las orejas rojas. Segundos, pero parecieron minutos. Segundos en los que ella se le quedó mirando, esos segundos de más que diferencian un cruce fortuito de un encuentro. Esos segundos de más, en los que ambos tragan saliva y no se dicen nada. El hombre miró a la puerta, ella también, volvieron a cruzar mirada quietos. Él soltó el bote de gel y poco a poco se llevó la mano al paquete haciendo con él una pelota. María salivó. Se le acercó poco a poco. Él miraba a la puerta y a ella. Llevaba un pantaloncito corto marrón, se desabrochó el botón dejando ver unos calzoncillos blancos Se sacó una pequeña polla regordeta, oscurita, como una seta, y se la descapulló con dos dedos haciendo pinza enseñándosela. María se acercó, primero temerosa, luego con ansia, viendo cómo crecía con los movimientos de la piel, tras su primera y decepcionante impresión, miró hacia la entrada como él y ...