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El Camping
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: bertus1985, Fuente: TodoRelatos
... después se agachó. El hombre se la dejó al aire y María se la agarró imitando la paja que se estaba haciendo. Él la agarró suavemente del mentón y la invitó a que acercara sus labios a la polla, que ya había conseguido cierto tamaño, aunque aún estaba blandita. Se metió el capullo en la boca y sorbió, pajeándolo con tres dedos. La polla iba creciendo dentro de su boca al compás de los gemiditos del hombre. No tardó en ponerse tenso y hacerla que se la tragara hasta casi ahogarla con los pelos y un líquido espeso y amargo se derramó en su boca y garganta. María se irguió con mirada cachonda, aunque algo decepcionada porque su objeto de deseo estaba perdiendo tamaño y firmeza, intuyendo que se iba a quedar con las ganas. Por suerte el hombre se dio cuenta de sus necesidades; la hizo ponerse contra el mármol, le destapó las grandes y jóvenes tetas y se lanzó a comerlas. A la par su mano se coló por el pantalón del pijama, yendo directo a su coño empapado, metiéndole dos dedos que la hicieron gemir, y usando el flujo para frotarle el clítoris. Estrujaba y sorbía los pezones y le estaba haciendo una rica paja. Ella a su vez sobaba con dos dedos la setita en la que se había convertido su polla de viejo contando que crecería, pero no. Así que tuvo que acabar con el rico dedo que le estaba haciendo a toda prisa porque los podían pillar Se derramó en su mano y se bajó la camiseta para cortar la comida de tetas en lo que venía siendo un “Venga, déjalo” y se fue al ...
... menos con esa corrida. Se convirtió en una rutina; piscina, su padre bebiendo y jugando a las cartas y su madre follando en la caravana, y a la noche ella se iba a los lavabos y, o bien se hacía su paja o el hombre la esperaba para una chupada. Ella intentó en un par de ocasiones sólo calentarlo para que se la follase, pero él le hacía acabar la mamada o se pajeaba hasta correrse en la cara, decepcionada y envidiando a su madre que se hinchaba a follar. Aquella noche salió más cachonda que de costumbre, oyendo a su madre gemir y casi llorar de placer al son de “Ummmm, ¡Mételos más, más!”. Se asomó a mirar por la pequeña abertura de las dos cremalleras y vio a su padre dándole polla a cuatro patas moviendo la mano en su trasero Al llegar a los baños estaba que ardía y por suerte estaba el viejo pajero; se lanzó a comérsela antes de que él mismo se la sacara. Le susurraba “Espera…espera” pero ella no oía contando que era por sus ansias, sólo quería chupar polla, haciéndose ella misma un dedo arrodillada. No llegó ni a ponerse dura del todo que empezó a correrse en su boca. De repente, antes de poder tragarse el regalito, oyó una cisterna de uno de los lavabos y el pestillo descorrerse, saliendo un hombre de unos cincuenta años, fofisano, sin camiseta y con el pecho peludo, y con un pantalón de pijama ancho de tela azul. Se quedó un segundo embobado y sin saber qué hacer, viendo al viejo con la polla al aire y a María arrodillada. Después del impacto anterior, ...