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El Camping
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: bertus1985, Fuente: TodoRelatos
... charlar mientras María y su padre se bañaban o él se iba a tomar, como era costumbre, unas cervezas a la tasca. Y se ve que la ponía bien cachonda, porque cuando volvía borracho perdido a la tienda bien entrada la noche no tardaban más de un minuto en dar rienda a sus pasiones, y de nuevo la chiquilla tenía que escaquearse a hacerse un dedo. Una tarde estaban los tres en la piscina, su madre tomando el sol y ellos en el agua. Papá salió empapado a besarla y lo vio irse chorreando cuesta arriba hacia el bar. Unos instantes después el vigilante se le acercó y le susurró algo que la hizo reír en su tumbona. Justo cambiaban de vigilante, y su sustituto era como el doble de ancho que el buenorro, y peludo como un oso. Feo hasta decir basta con un bañador tipo años 50 negro. El buenorro cruzó la piscina y su madre no dejaba de mirarlo entre la pamela y las gafas de sol bajadas. Se levantó de la tumbona y se le acercó, María estaba al borde de la piscina con el agua hasta el cuello evitando las bombas de unos criajos. -Voy a buscar unas bebidas. ¿Quieres algo? ¿Un helado? -No mamá- Respondió María oliéndose algo Su madre desapareció por las callejuelas de la piscina. Más o menos tomaba el rumbo de su padre hacia el pub pero desde su posición le pareció ver que torcía a la derecha en vez de a la izquierda. Esperó más de diez minutos y no volvía, así que salió del agua y los únicos varones que le echaron cuentas a sus prendas empapadas y pegadas al cuerpo fueron el ...
... vigilante de la piscina horrendo y un señor mayor que hacía las veces de jardinero y basurero. Se secó y con la toalla al hombro y sus chancletas rosas siguió los pasos de sus padres hasta la encrucijada. Muy a lo lejos, a la izquierda, pareció ver a su padre sentado en un taburete bebiendo con dos tíos más de su edad sobre un barril que hacía las veces de mesa, ajeno al mundo. Pensó que si su madre había ido para allí, estaría con él o ya debería estar de vuelta. Echó la vista a la derecha y siguió el camino. Aquella zona, ya de por sí despoblada con solo 4 caravanas, a pleno sol de verano a media tarde era un desierto. Ojeó y ojeó, nada, ni un alma. Entre los rinconcillos encontró a tres chavalines pequeños, de unos doce o trece años, que parecían jugar al escondite. Pero se fijó más, los vio agazapados al lado de la caravana del buenorro. Cuando María pasó por su lado, sin querer importunarlos, la miraron y salieron corriendo. Intrigada, se acercó Se puso roja como un tomate oyendo a su madre gemir como una posesa dentro de la caravana. También se le hizo aguas el coño; por suerte el bañador lo disimulaba. Después de comprobar que los chavales se habían largado y que no había moros en la costa dio la vuelta a la caravana intentando ver algo. Una de las ventanillas estaba abierta, y aunque las dos cortinillas estaban cerradas, entre ellas había un pequeño resquicio. Desde él vio a su madre desnuda, estirada en un camastro minúsculo rodeada de prendas suyas y ...