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Venganza de sangre II
Fecha: 01/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
... brilló al rojo vivo. —¡Ah, mirad qué juguete tan triste! —dijo en un tono falsamente lastimero—. Tan lindo para ser tan... frágil. Sus dedos, adornados con anillos de metal frío, iniciaron un recorrido obsceno. Acarició los testículos de Alistair, que se contrajeron de terror, haciéndolos bailar en su mano. —Shhh, tranquilo, precioso —susurró, acercando el filo humeante—. Esto va a doler... pero a nosotras nos va a encantar. La plaza entera contuvo el aliento. Branwen, con una sonrisa de depravada que iluminaba su rostro, acariciaba los huevos de Alistair como si fueran dos piedras preciosas. —¡Mira, Liana! —gritó de pronto, señalando con la cabeza a la rubia de las pecas, que observaba hipnotizada entre la multitud, con la baba casi cayéndole sobre sus tetas—. ¡Tus futuros hijos! ¡Mira qué gordos y jugosos están! La multitud rió a carcajadas. Alistair gimió, sintiendo cómo los dedos de Branwen jugueteaban con sus bolas, haciéndolas rodar y apretándolas con una ternura falsa que era más humillante que el dolor. —¿Verdad que pesan, hermana? —dijo Eira, restregando su coño húmedo contra la espalda sudorosa del joven—. Llenos de leche caliente para nadie. De repente, sin previo aviso, Branwen cambió. Su sonrisa se desvaneció. Su mano se cerró como una garra de acero alrededor del escroto, retorciéndolo con una fuerza brutal. –¡ASÍ SE DOMAN A LOS POTROS, HERMANA! —rugió, sus nudillos blancos de la presión. –¡PARA QUE NO VUELVAN A MONTAR YEGUAS! ...
... —contestó Eira, riendo como una loca mientras hundía sus uñas en las caderas de Alistair. El grito de Alistair fue desgarrador. Eira, con movimientos rápidos y expertos, ató la base de sus huevos con un cordel de cuero, apretando hasta que la piel se volvió morada y tensa como un globo. —¡Mirad cómo se ponen moraditos! - exclamó Morag, saltando cerca como una niña en una fiesta—. ¡Déjame morderlas! Branwen acercó la daga al rojo vivo. El siseo fue espantoso cuando el metal tocó la piel. El olor a carne chamuscada llenó la plaza. Con un movimiento rápido y brutal, cortó una línea en el escroto. La piel carbonizada se abrió como una fruta podrida. —¡AHÍ ESTÁN! —gritó Branwen, metiendo los dedos en la herida humeante y sacando primero uno y luego el otro testículo, chorreando sangre—. ¡LAS SEMILLAS DEL TIRANO! Alistair vomitó, un hilillo amargo que le corrió por el pecho. —Por favor... yo... quiero ser padre... — suplicó con la voz quebrada. Branwen se rió en su cara. -¡PADRE? ¡NO, PRECIOSO! ¡A PARTIR DE HOY SERÁS LA MADRINA DEL PUEBLO! Y con un movimiento rápido, cortó el resto del escroto, eliminando la bolsa vacía. Luego, miró directamente a los ojos de Liana. —¿Quieres un recuerdo, princesa? —le dijo, y le lanzó uno de los testículos sangrantes. Liana, con un gemido entre asqueado y excitado, lo atrapó con ambas manos, manchándose el vestido de rojo. Lo apretó contra su pecho, jadeando. Pero no habían terminado. Eira ató otro cordel ...