1. La Casa Grande. Doña Pilar


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos

    ... la importancia de la obediencia, yo miraba la zapatilla que se veía amenazante en su pie, era una zapatilla azul marino a juego con su falda, y poco después pude comprobar que tenía un forro interior rojo, era de felpa con suela de goma amarilla, que como sospechaba picaba y mucho, apenas podía dejar de mirarla, y quizá por ello no me estaba enterando de todo lo que me decía, pero lo que si que oí muy claro fue el final de su discurso.
    
    -Así que cariño, prefiero pegarte yo, que decírselo a tu madre. Entonces se estiró un poco y con su mano izquierda alcanzó la zapatilla derecha y se la descalzó cogiéndola por el talón, y mientras se la cambiaba de mano, me dijo:
    
    -Bájate los pantalones y ponte aquí, cuanto antes empecemos, antes acabaremos.
    
    Y allí estaba yo, con cara de tonto, que no sabía ni porque me iban a pegar, pero no dejaba de ser un sueño, me sentía la persona más afortunada del mundo, sólo me preocupaba una cosa, la tremenda erección que tenía, no me podía dar más vergüenza, doña Pilar lo iba a ver de forma irremediable, así que aunque me di media vuelta para bajarme el pantalón, no me sirvió de mucho.
    
    -¿Se puede saber que es esto Manuel?. Me dijo tocando con la punta de la zapatilla mi paquete.
    
    -Lo siento mucho, no sé que me pasa.
    
    -¿No sabes que te pasa? Yo creo que si sé lo que te pasa, ¿te gusto?
    
    -…
    
    -Plasssssssssssss, contestame. Me dijo un zapatillazo en el muslo que me hizo ver las estrellas
    
    -Auuuu, no, bueno sí, la verdad es que ...
    ... sí, lo siento doña Pilar, no lo puedo evitar
    
    -Anda, ¿y se puede saber desde cuando te gusto?
    
    -Pues… desde hace poco, la he ido conociendo y me he enamorado de usted.
    
    -Jajajaja, calla anda, que estás más loco de lo que me creía, pero no te creas que te vas a salvar de la paliza con cuentos, chinos, ven aquí, cuando termine contigo veremos si te sigo gustando.
    
    Entonces me agarró del brazo y me tumbó sobre su regazo y nada mas acomodarme a su gusto empezó a darme fuertes y rítmicos zapatillazos que se me clavaban en el alma.
    
    -Plasssssss plassssssssss plassssssssss plassssssssssss plasssssssssss plasssssssss plasssssssss plasssssssssssss plassssssss plassssssssss plassssssssss plasssssssss plassssssssss plassssssssssss plasssssssss plassssssss
    
    En aquellos años los calzoncillos que llevábamos los pobres eran livianos, parecían como de puntillas, el caso es que no tapaban mucho, y en aquella ocasión, no sólo es que apenas me tapaban las nalgas, es que se me salía la herramienta por todos lados, hasta que se acomodó junto al muslo de doña Pilar, ese roce lo único que hacía era acrecentar mi excitación, y con ello el tamaño.
    
    -Que sepas plasssssssssss plasssssssss plasssssssssss, que esto es lo que te pasará, plassssssss plasssssssssss plasssssssssss si no me obedeces plasssssssssss plasssssssss plasssssssssss plasssssssss plasssssssssss plasssssssss…
    
    -Auuuuuuuuuuuuuuuu, si doña Pilar, lo sé , ya lo sé, ahhhhhhhhhh auuuuuuuuuu, lo siento
    
    -Plassssssssss ...
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