1. Una lección que jamás se olvida


    Fecha: 06/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos

    ... estaba recostado contra una pila de heno, riéndose con sus compinches.
    
    -"Buenas noches, cerdos" —dijo Elena, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
    
    Los tres hombres se giraron, sorprendidos.
    
    Mateo soltó una carcajada.
    
    -"¿Vinieron a pedir más? Porque a tu novio le dimos hasta que se cansó de gritar."
    
    Sus amigos rieron, pero la risa se les congeló cuando vieron el brillo metálico en las manos de una de las chicas.
    
    Todo pasó rápido. Las chicas, más ágiles y decididas, los emboscaron. Una de ellas le lanzó un tarro de cerveza a la cara a uno de los amigos, cegándolo. Otra le clavó un cuchillo en el muslo al segundo, dejándolo tirado en el suelo.
    
    Mateo como el perro en celo que era, decidió atacar a Elena forcejeando con ella mientras las otras chicas le daban palizas a sus compinches.
    
    Mateo la tenía agarrada contra la pared del granero, pues el pelirrojo de pecas era corpulento, sus dedos de hundieron en la piel pálida de Elena como garras. El aliento a alcohol y sudor le golpeó la cara mientras él forcejeaba para subirle la falda de cuadros rojos.
    
    —"Siempre fuiste una perra que se cree demasiado buena para mí" —bufó, frotándose contra ella con una sonrisa torcida mientras rompía las pantimedias de la chica —. “Pero hoy aprenderás tu lugar."
    
    Ella escupió en su cara.
    
    —"Tu lugar está en el infierno, cerdo."
    
    Él gruñó y le dio un golpe seco en el estómago, haciéndola doblarse. Sus amigos, golpeados en el suelo, ahora intercambiaban miradas ...
    ... nerviosas.
    
    —"Mateo, esto ya es demasiado…" —murmuró uno pues no se consideraba un violador.
    
    —"¡Cállense y disfruten el espectáculo!" —rugió, mientras desgarraba la tela de su ropa interior y se sacaba la verga intentando meterla en el ano de la chica que forcejeaba sin perder la compostura.
    
    Pero no contaba con que sus amigas reaccionarían tan rápido pues solo se estaban incorporando otra vez a la pelea.
    
    Las chicas cayeron sobre él como felinas. Una le clavó las uñas negras en el cuello, otra le dio una rodillazo en la ingle. Mateo se desplomó, tosiendo bilis, mientras ellas lo arrastraban al centro del granero con mucho esfuerzo.
    
    —"¡Párense, idiotas, ayúdenme!” —pidió a sus amigos, pero estos ya corrían hacia la puerta.
    
    Las féminas lo inmovilizaron: una le sentó en el pecho con unas mallas que hacían ver sus piernas como una diosa, otra le estiró los brazos contra el suelo poniendo sus tetas a la altura de su cara. Entonces Elena se levantó y acercándose como una leona en la hierba se arrodilló entre sus piernas, mirando con desprecio su entrepierna expuesta.
    
    —"Miren esto" —dijo en voz baja—. "Un cerdo rebelde y su pequeña verga asustada."
    
    Su miembro, antes semierguido por la excitación violenta, ahora se intentaba esconder en la mata de pelo rojizo, palpitando de miedo. Circuncidado, pequeño, con venas que latían bajo la piel tensa. Una de sus amigas lo agarró con dos dedos, tirando hacia arriba con una risa burlona.
    
    —"¿Esto es lo que querías meter a ...