1. El juego de la seducción


    Fecha: 06/03/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: DulceJulieta, Fuente: TodoRelatos

    Era otoño. Antonio acomodaba su ropa para el día siguiente. Una a una, las piezas de suoutfiteran perfectamente dobladas y colocadas en orden en una silla: Una camiseta ajustada, manga larga, color borgoña, con un acabado brillante. Unos vaqueros también ajustados en tono oscuro. Una chaqueta americana negra. Cinturón, calcetines y bóxer negros.
    
    A un lado de la silla unos botines negros.
    
    María lo observaba divertida desde la cama.
    
    Él embebido en su tarea, no se percató hasta el final.
    
    -¿Qué? Dijo levantando una ceja y mirando a María con curiosidad.
    
    - Nada Señor Psicorrígido. Respondió ella con mirada suspicaz.
    
    -No soy psicorrígido para nada. Solo soy una persona ordenada a quien le gusta optimizar su tiempo.
    
    - Sí, claro claro. Dijo ella en tono sarcástico.
    
    - Mira, si supieras todo el tiempo que me ahorraré mañana haciendo esto ahora. Este ritual es el inicio de un día productivo mañana. Además, mira quién habla.
    
    -Yo soy psicorrígida, pero, en primer lugar, lo acepto. Y en segundo, lugar, me superas. Replicó ella.
    
    Más bien ven ya a la cama.
    
    Las miradas de ambos se hablaron.
    
    Él obedeció.
    
    A la mañana siguiente Antonio se levantó muy temprano como siempre para ir a trotar.
    
    Era muy cuidadoso para no despertarla.
    
    Pero ella había puesto una alarma en su móvil. Tenía un plan. Una vez lo puso en marcha, se volvió a acostar.
    
    Media hora después regresó Antonio. Se metió a la ducha. Se vistió, poniéndose las prendas que había dispuesto ...
    ... la noche anterior con tanto esmero. Se preparó algo ligero y desayunó.
    
    Ya casi listo se dirigió a la puerta y estiró su brazo hacia la esquina del recibidor donde estaba el porta llaves. Solo había un problema. Las llaves del auto no estaban.
    
    Las buscó en sus bolsillos. Miró en el recibidor. Miró en los alrededores. Con ansiedad y desconcierto crecientes las buscó por todas partes.
    
    Ya en la cúspide de la desesperación, pensó en María. Tal vez ella sabía dónde estaban. No quería despertarla, pero no tenía más remedio. Debía encontrarlas.
    
    Entró a la habitación principal. Ella estaba despierta, acostada boca arriba, desnuda, cubierta con una sábana.
    
    Él la miró sorprendido.
    
    -Vaya, estás despierta. Cielo ¿Has visto mis llaves? Dijo él al tiempo que buscaba en el piso con la mirada.
    
    Te juro que las dejé en el recibidor y que las vi allí en la mañana antes de ir a trotar. Continuó sin levantar la mirada.
    
    -Sí. Respondió ella impávida.
    
    Él la miro desconcertado.
    
    -¿Sí?
    
    -Sí, repitió ella.
    
    - María, ¿Qué pasa? No me entero. Dijo él con impaciencia. Pues ¿Dónde las viste?
    
    - Las escondí. Dijo ella con descaro.
    
    -¿Qué? Dejó escapar él. ¿Cómo que las escondiste? ¿Es en serio? Alucino. Ya debo irme. Se me hace tarde. Siguió recorriendo con la mirada cada rincón de la habitación.
    
    -No había hablado tan en serio en días. Replicó ella.
    
    - No tengo manera de salir de esto, ¿verdad? A menos que siga tu juego. Dijo él con resignación, dejando escapar un ...
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