-
El juego de la seducción
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: DulceJulieta, Fuente: TodoRelatos
... luego, en su trasero. Él se retiró un poco y la miró fijamente a los ojos. Tomó una de sus manos y la entrelazó. Con la otra elevó levemente una de sus piernas. En ese momento se deslizó dentro de ella con delicadeza, hasta llenarla por completo. Ella reaccionó con suspiros y gemidos. Él empezó un vaivén rítmico, acompasado, que prolongó por un tiempo. Luego, sin desposeerla, se giró hasta quedar debajo. Ella se irguió sobre él, poderosa. Le gustaba sentirlo dentro. Se movió despacio. Lo miró con devoción. Se inclinó sobre él y le besó la frente. Se alejó un poco. Pasó sus dedos por su nariz, sus mejillas, la línea de su barba y finalmente sus labios. Era un pequeño ritual de caricias que ambos disfrutaban. Luego, se incorporó y besó sus orejas, su cuello… muy despacio, moviendo sus caderas de igual forma. Recorrió el pecho de él primero con los dedos, luego con los labios. Lamiendo sus tetillas, lo que provocó que él se estremeciera. Después ella hizo el mismo recorrido, pero rozándolo con los pezones. Acarició sus mejillas, sus labios, introduciéndolos un poco en su boca. Los deslizó por su cuello y al llegar a su pecho, los aproximó a sus tetillas frotándolos contra ellas. El roce les produjo a los dos un placer increíble. Ella aprovechó para aumentar el ritmo. A estas alturas, ya él estaba fuera de sí. En ese momento ella se irguió de nuevo mostrándose por completo mientras chocaba sus caderas contra las de él hasta convertirlo en espuma. Se dejó ...
... caer sobre él con suavidad y él la abrazó. Ella tomó sus manos y acarició sus dedos. -¿Sabes? Me gustaría que escapáramos a algún lugar este fin de semana. Ir a bailar, quedarnos en algún hotel pequeño y acogedor. ¿Te gustaría? Dijo ella. - Claro que sí cariño. Suena muy bien. Respondió él. Los dos se quedaron en silencio. -Podríamos escoger cada uno la ropa que se pondrá el otro ¿Qué te parece? Dijo ella entusiasmada. -En ese caso, elijo que te quedes desnuda y nos quedemos aquí. Expresó él. -¡Antonio! Exclamó ella, dándole una palmada. Eres un chico muy muy malo… tendré que castigarte. Ella se levantó y se acostó de costado, reclinada hacia él, mirándolo. -¿Por qué me gustas tanto? Creo que me hiciste un embrujo andaluz. O tú mismo eres un embrujo andaluz que camina. -Vaya guapa, ¡Qué cumplido me has hecho! Dijo él y los dos rieron. Entonces ¿Tú qué eres? ¿Un hechizo colombiano? Se inclinó y la besó con dulzura. El beso comenzó siendo lento, con pausa, pero pronto se hizo apremiante, apasionado. María se sentó delante, con la espalda hacia él. Recogió su cabello hacia un lado y ladeó la cabeza. Este era otro de sus rituales de pareja. Era una invitación que él reconocía. Él se sentó en la cama, la tomó por el cabello y comenzó a besarle el cuello, los hombros, la espalda a lo que ella respondió con jadeos. Con la otra mano agarró sus pechos, acarició sus pezones. Acto seguido la tomó de las caderas y la sentó sobre él. La penetró con ...