-
El juego de la seducción
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: DulceJulieta, Fuente: TodoRelatos
... vigor, embistiéndola con ímpetu. Bajó la mano a su entrepierna y sumergió los dedos en su humedad. Muy pronto los dos estallaron al tiempo, abrazados, exhaustos, entregados por completo. Él le dio un beso en el cuello y acarició su espalda mientras le susurraba al oído: Te amo. Ella se giró, lo besó con los ojos brillantes, rodeándolo con los brazos. Te amo, le dijo. Los dos se dejaron caer sobre la cama, todavía abrazados. Antonio se quedó dormido y María se levantó para desayunar. Al terminar regresó a la habitación. Lo observó dormir. Su rostro, su placidez, su respiración calma, su silueta bajo la sábana. Solo mirarlo dormir era sumamente placentero para ella. Lo que sentía por él era inabarcable, no se podía expresar con palabras. Se acostó en la cama y se acercó a él. Le acarició el brazo y le besó el cuello. Antonio se movió sin abrir los ojos. Ella buscó su boca y lo besó. Él correspondió el beso. Ella bajó la mano hasta su sexo y lo acarició sobre la sábana, sintiendo como despertaba poco a poco al llamado de ella. Retiró la sábana y comenzó a besar su cuerpo. Su pecho, sus tetillas, su abdomen. El cabello de ella caía sobre él. En este momento, su sexo se erguía como una bandera puesta allí por ella en un territorio colonizado. Besó la punta con ternura. Antonio ya estaba bien despierto. Recogió el cabello de ella y lo sostuvo. La anticipación de lo que venía lo tenía a mil. A María le gustaba así. Sin que se lo exigieran, de manera ...
... inesperada. La encendía y lo disfrutaba tanto como él. Normalmente se le antojaba hacerlo después de haber tenido sexo varias veces. Rozó con la punta de la lengua toda la envergadura, deteniéndose a frotar las zonas más sensibles. Después lamió con un poco más de fuerza. Hasta que lo introdujo en su boca. Antonio se fue dejando llevar. Disfrutaba del regalo que sabía le estaban dando hasta derramarse como magma luego de una erupción volcánica. Aún con él en la boca, ella lo besó. Mientras él todavía jadeaba. -Ven, le dijo él en cuanto recuperó el aliento. Era un comando conocido. María se acomodó con delicadeza frente a su cara. Apoyó una de sus manos en la pared y con la otra, le acarició el cabello. Él se hundió en ella como marinero sabio que sale a navegar. La exploró. La saboreó. Notaba como en la medida en que los movimientos de su lengua se hacían más enérgicos, María se arqueaba y se sostenía con la pared para no caerse. Él lamió, chupó, horadó… hasta que ella tembló por completo, dejando escapar un fuerte gemido. Él la tomó por la cintura hasta acostarla sobre él. La abrazó y le besó la frente. María cerró los ojos y se durmió apacible. Él miró la hora. Podría descansar 30 minutos y luego tendría que marcharse. Disfrutó del momento. Verla dormir así, también lo llenaba. Ella, que hace un rato era puro fuego incontenible, ahora era como un mar en calma. Le inspiraba una ternura indescriptible. Pero eso también encendía su deseo. Sintió el calor de nuevo ...