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Debo embarazar a mamá 16
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
... iba a darme. Tragué saliva. No podía llorar. No por ella. Lo que sentía era más complejo. Un hueco. Un peso. No era tristeza del todo. Era como una mezcla podrida de culpa y alivio. Miré de nuevo a mamá. Estaba tan triste que me partía al medio. ¿Necesitaría otra visita del Tadeo del pasado? Era muy arriesgado. Además, todavía tenía miedo de haberla dejado embarazada, aunque, por suerte, hasta el momento no había dado señales de que eso pasó. Me dije que lo que necesitaba no era un amor del pasado, sino a su hijo. Pero por el momento la dejé sola, con tía Tamara. Debían necesitar su momentos de intimidad, juntas como hermanas. Me acerqué a una de las ventanas. Pensé en la muerte como algo tan definitivo como impune. Y en las historias que se entierran sin decirse. Necesitaba tomar aire, así que salí al patio. Cerré los ojos. No pensé en la abuela directamente, sino en lo que había dejado en mí. Su ausencia tenía algo raro, algo denso. Tal vez porque nunca logré saber del todo quién fue, en qué pensaba, de qué manera la había marcado mi muerte. —¿Todo bien? —me dijo una voz suave. Abrí los ojos. Era Cecilia. Mi prima, mi hermana, mi hija. A veces pensaba que todo eso no pudo haber sido real. Pensaba que con el tiempo me iba a terminar convenciendo de que todo había sido producto de mi imaginación. De hecho, creía que quizás así sería mejor. Pero tenía esa foto… Esa en donde yo estaba con la Verónica joven. ¿Si la borraba, me ayudaría de algo? No lo ...
... sabía. Pero igual no me animaba a borrarla. Además, aunque me convenciera de que ese viaje al pasado era irreal, igual ya me había cogido a mamá en el presente. De eso no había vuelta atrás. Miré a Cecilia, que ya se había puesto a mi lado. Como toda respuesta a su pregunta, me encogí de hombros. Tenía los ojos algo hinchados, pero aún así se las había arreglado para verse hermosa. —Es todo muy raro, ¿no? —comentó, después de un silencio largo. Asentí. No sabía bien a qué se refería con "todo", pero cualquiera que hubiera vivido lo que yo viví sabría que esa palabra quedaba corta. —Y nosotros… ¿qué onda? —dijo de repente Cecilia. Me miró de reojo, con esos hermosos ojos claro brillantes. La pregunta me sorprendió, pero luego me di cuenta de que, en un momento de vulnerabilidad como ese, era normal que saliera con algo como eso. La verdad esa que habíamos estado cogiendo mucho, siempre sin compromiso. Pero estaba implícito que no debíamos salir con nadie más. Me pregunté lo mismo que ella me preguntaba. Nosotros, ¿qué onda? ¿Qué éramos? ¿Qué seríamos? Sabía perfectamente que estaba mal tener una relación con ella, pero, por otra parte, tenía la tranquilidad de que no sabría nuestro verdadero vínculo. En lo que ella respectaba, solo éramos primos. Sin embargo, tía Tamara sabía que éramos medio hermanos. Hasta el momento no había reparado en eso. De todas formas, yo me conocía muy bien, y sabía que ese detalle no iba a cambiar nada. —Nosotros —dije, ...