-
Debo embarazar a mamá 16
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
... agarrándola de la mano—. Somos novios. Bah, si vos querés… Ella me miró, sorprendida. Luego rio y apretó más fuerte mi mano. —Pero ellas no pueden saber nada —dijo entonces—. Al menos no ahora. No al principio. Dentro de algunos meses… bueno, en algún momento lo tendríamos que blanquear, pero ahora… —Obvio, te entiendo. Pasémosla bien. Disfrutemos. Después, cuando los dos creamos que llegó el momento, se los decimos. Sin apuros. Ella miró a todos lados, y luego rápido beso en la boca. Y así, un momento de tristeza, se convirtió en el sello de nuestro amor. Ella no lo sabía, pero no importaba cómo terminaría nuestro noviazgo. Yo siempre la amaría, porque era mi hija. A la noche, ya en casa, mamá se había ido a dormir temprano. Me dejó preocupado. Dudé unos segundos, pero algo me empujó a caminar hasta su puerta. Toqué apenas con los nudillos. —¿Ma? No contestó. Empujé la puerta con suavidad. Estaba sentada en la cama, con una remera vieja y un pantalón de algodón. Tenía los ojos húmedos. No lloraba, pero tampoco era necesario. —¿Puedo? Asintió con un leve gesto, y me acerqué. —¿Querés que te deje sola? —No. Quedate. Me senté a su lado sin decir nada. La habitación tenía ese olor cálido y reconfortante que solo tienen los espacios habitados por una madre: mezcla de loción, ropa limpia y tristeza contenida. Había un vaso de agua en la mesita de luz, una caja de pañuelos abierta, y una de esas fotos antiguas enmarcadas: era ella con la ...
... abuela, en algún verano de hace décadas. No le dije nada. Solo la abracé bien fuerte. —Gracias por estar, Tadeo. —No hace falta que me agradezcas, ma. Vos estás siempre para mí. Y yo siempre voy a estar con vos—. ¿Querés que te prepare un té? —pregunté después de un rato. —No. Solo quedate. Quedate conmigo. Me tomé un clonazepam. Enseguida me voy a dormir. —¿Querés dormir en mis brazos? Ella sonrió y se acostó. Yo me puse a su lado. Esta vez la tenía de frente. Entonces cerró los ojos. Le envolví la cintura con un brazo, y la atraje un poco hacia mí. Entonces, sin abrir los ojos, extendió la mano y me acarició el rostro. Desde la noche en la que tuvimos sexo, no había dado señales de que sospechaba que lo ocurrido no había sido un sueño. Pero… por momentos me miraba de manera diferente. Yo me decía que eso era producto de mi imaginación. Pero ahora, mientras me acariciaba… Me sentí raro. La calentura volvió a apoderarse de mi cuerpo, materializándose en mi entrepierna. Entonces, sin previo aviso, le di un beso en la boca. Solo un pico. Pero fue suficiente para que ella abriera los ojos bien grandes. —Vos… —dijo, sin terminar la frase. —Shhh. El clonazepam está haciendo efecto. Ya estás dormida. Ambos sabíamos que era mentira, pero aún así, volvió a cerrar los ojos. Así que la besé de nuevo. Primero otro pico, que enseguida se transformó en algo más apasionado, más lujurioso. Su lengua se metía en mi boca con hambre. Mi mano bajó hasta sus ...