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Morbo con mi hijo
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos
... puro y así tan abierto?, eso tengo que verlo y sentirlo. Me muero por ver cómo te besas con tu hijo, ¿serías capaz de invitarme a ese pecado? La volví a besar en sus labios, pero esta vez yo rodeé sus caderas y acaricié su espalda por debajo de su blusa. —Te va a gustar, pero esta noche estamos inaugurando el viaje con Richard; hoy vamos a coger hasta cansarnos y mañana quizá te invitemos. Pero ahora seguime. Llegamos a camarote de Richard, como dos niñas tomadas de la mano y corriendo por el pasillo, cuando golpeé la puerta, desde adentro me gritó, —está abierto—, entré, le hice señas de silencio a Grace, ya que mi hijo estaba en la ducha con la puerta del baño entreabierta, él no podía ver hacia la suite; así que me desnudé delante de Grace, quien habría más sus ojos negros, —hermosos por cierto, al igual que su boca—, así que delante de ella me quedé con el bikini y sin el soutien mostrándole mis aureolas y mis pezones, los que pellizqué para erotizarlos aún más, bajé mi tanga y le enseñé que no solo estaba mojada, sino que tenía mi línea de vellos tan finos como le gusta a mi hijo. Grace me volvió a comer la boca y le dije: —Podes mirar, pero en cuanto veas que salimos de la ducha, salís del camarote. Ella asintió en silencio. Desnuda, solo en bikini y con las sandalias (las que no me había quitado) y haciendo juego, me metí en el baño; el vapor había empañado el vidrio de la mampara, allí apoyé mis tetas y los pezones sintieron la calidez de ese vidrio y con ...
... esa calentura empecé a masturbarme, mi hijo del otro lado y bajo la ducha mordió sus labios, comenzando a «pajear» su erección; de reojo la miré a Grace que se estaba masturbando también, pero con sus ojos clavados en mí. —Hacía rato que te esperaba putita, —me dijo Richard—. —Ya lo sé bebe, ¡putito mío!, y aquí estoy para celebrar y recordar nuestra primera cogida en Río; me depilé como a vos te gusta y estoy lista para que esta noche acabes en mi vientre. Todo esto lo decía, no por él ni por mí, sino para que Grace descubriera ese morbo con mi hijo. Me metí en la ducha sin quitarme el bikini, ni las sandalias, cuando mi Richard me abrazó y girándome en la ducha me contuvo contra la pared, nos comimos la boca a mordiscones agresivos, con esa culpa encendida por el morbo y más yo, que sabía que alguien nos estaba observando, fue cuando sentí que su erección golpeteaba sobre mi pubis. —Todavía no me cojas, lléname de besos, —le pedí susurrando. —Vos y esa otra veterana en la mesa, me calentaron demasiado, pensé que te ibas a encamar con ella; y me vine a pajear, tengo la pija que explota; pero te la voy a enterrar en la colita. —Esta noche mami, es toda tuya, ¡putito!, le decía mientras sentía su erección en mi mano. Me acomodé poniéndome debajo de la ducha, apoyé mi cara contra la pared igual que mis pezones, levantando mis caderas empecé a sentir como esa erección jugaba “punteando” mi esfínter. Giré mi cara y pude ver a través del empañado cristal que ...