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Morbo con mi hijo
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos
... Grace aún estaba ahí, pero en un momento cuando Richard me jaló del cabello yo alcé mi cabeza hacia atrás y grité suavemente, su pija ya estaba dentro de mi vientre; en ese momento Grace tirándome un besito con la misma mano que se había masturbado y saboreado este placer en sus labios, desapareció del camarote. La ducha fue interminable, no podíamos de dejar de comernos la boca con mi hijo; había mucho morbo contenido desde que zarpamos de Buenos Aires. Me arrodillé delante de él y mi garganta fue lo más profunda que podía conteniendo la respiración; al menos sentíamos que el agua calmaba algo de ese ardor que friccionaban nuestros cuerpos, Edipo y Yocasta estaban otra vez juntos, yo me sentía demasiado perversa y mi cuerpo lo necesitaba, la piel de Richard también estaba encendida y el color de su glande y su erección la que salía y entraba en mi boca, eran en sus escalofríos el placer de poseerme. Sus manos me tomaban de los cabellos y acompañaba el ritmo mientras le chupaba esa pija, la que se hinchaba aún más en mi boca; —no sé cuánto estuvimos así—, pero yo sabía que mientras le hacia esa felación su placer también estaba en la yema de mis dedos que jugaban con su esfínter, mientras me abría paso en su ano hasta penetrarlo y más nos calentábamos bajo esa ducha. Me incorporé, nos seguimos besando, mis pezones se apoyaron en su pecho y su erección sin más, fue entrando por mis labios vaginales —yo me dejé llevar—, sintiendo como me invadía el sexo de mi hijo, ...
... otra vez el morbo me hacía cerrar los ojos y abrir la boca jadeando. Después de largo rato de cogernos con tanta furia, mirándonos a los ojos y mordiéndonos los labios, sentí una estocada dentro de mi vientre, la que provocó un beso aún más perverso y tanto semen corría por mi nacarada vulva; estaba en fecha, era consciente que estaba ovulando, y supe que estaba quedando embarazada; ese calor atravesó mis entrañas y me abracé al cuerpo mojado de mi hijo, aun estando cogida, penetrada, mientras él latía acabando aún más dentro mío, mi boca no dejaba de mordisquear sus labios agresivamente, —yo estaba muy caliente—. Me colgué un toallón sobre las lolas que todavía firmes sostenían mis aureolas rozadas y mis pezones aceitunas como una adolescente; Richard se anudó a su cintura un toallón y salimos al balcón de la suite frente a la inmensidad de las olas del mar; nos volvimos a enfrentar con la mirada y me colgué otra vez su cuello para besarlo como una puta gata en celo. —me dejaste embarazada— le dije… —Lo sé, —murmuró él— y me comió la boca. Yo encendía un cigarrillo mientras Richard se servía una copa de buen «ron», volviendo al balcón, el murmullo del mar era para nuestro silencio un cómplice más, alzó la copa y brindó por mí… —Por la «perra» que jamás puede tener en un hombre entre sus brazos. —Por mi hijo, que me hace sentir lo que ningún hombre arranca de mis entrañas; ¡Este placer! Me apoyé contra la baranda de espalda a la inmensidad, cuando del ...