-
Qué iba a saber yo (8) Buenos días
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos
... tocaba hacer de casamentero o sería yo quien acabaría espatarrado en la habitación de Ángel. Aún no me lo podía creer, pero no tenía tiempo de pararme a pensar. Me metí en la ducha, sin tiempo a desahogarme. Me di una ducha fría y rápida. Me vestí en la habitación con la ropa de deporte: un pantalón muy corto de gimnasia negro que marcaba mi trasero y una camiseta blanca de Nike. Me miré en el espejo y pensé que no era la mejor idea del mundo llevar ese pantalón después del accidente del baño, pero tampoco tenía otro. Me calcé las deportivas y bajé a desayunar. Estaban todos en la parte de la cocina, desayunando en la amplia barra que la dividía del comedor. En ella había comida variada: leche, zumo de naranja, cereales de varios tipos, pan de molde y un bol con fruta de la época. Mike estaba sentado en el taburete más pegado a la derecha y, enfrente suyo, detrás de la barra, Iván hablaba con él. Las ropas de deporte del primero consistían en una camiseta de manga corta verde y un pantalón de chándal negro. El segundo vestía con una camiseta sin mangas roja y un pantalón corto azul marino. Ángel y John estaban uno al lado del otro. El tatuado estaba girado hacia él, con las piernas bien abiertas, comiéndose un plátano y con el brazo apoyado en la barra. John, sin embargo, se encontraba mirando hacia la cocina, removiendo el café con parsimonia. Como de costumbre, Ángel vestía unos tirantes grises que dejaban al descubierto sus brazos tatuados y parte del ...
... pecho peludo. En la parte de abajo, unos pantalones cortos rojos que mostraban unas piernas robustas e igual de peludas que el resto del cuerpo. John, por su parte, llevaba una camiseta de manga corta azul con el logo de “Superman” y unos pantalones cortos negros. Al igual que Ángel, mostraba esas dos columnas peludas que tenía como piernas. Alex, al cual no miré demasiado, estaba de espaldas. Untaba mantequilla a unas tostadas en la encimera de la cocina. Vestía una camiseta de manga corta rosa y unas bermudas de deporte grises. —Buenos días —dije con cierta timidez, aún con el pelo húmedo. Se giraron hacia mí y me devolvieron el saludo para luego seguir a lo suyo. —Ven, anda, siéntate aquí —John, dirigiéndose a mí, me indicó uno de los taburetes que estaba a su lado—. No sabía cuántas te ibas a comer, así que te hemos preparado un par de tostadas. —Pues tiene pinta de comérselas todas —soltó Ángel, bromista, y lo acompañó con una carcajada. Escuché cómo a Alex se le resbalaba el cuchillo y chocaba contra el mármol, y John le siguió el rollo con una risa nerviosa. Miré de reojo a Ángel, entrecerrando los ojos, y este me guiñó un ojo. Joder, cómo lo estaba odiando. —Gracias —contesté a John con una sonrisa de circunstancia y me senté—. Dos son suficientes —seguí hablando, ignorando el comentario de Ángel. John carraspeó. —Sí que has tardado en ducharte. —Sí, bueno… —desvié mi mirada hacia Ángel, que estaba justo al otro lado de John, y luego me ...