1. Qué iba a saber yo (8) Buenos días


    Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    ... lujuria.
    
    —No, no era mi intención… de verdad —murmuré, nervioso. Al oírme, me sacudió contra él, con un gesto más juguetón que violento, y tuve que apoyar las manos en su pecho. Aún se le notaba húmedo de la ducha.
    
    Se acercó a mi oído y me susurró:
    
    —Yo sé lo que les mola a los putitos como tú —y soltó aire por sus fosas nasales, como si fuera un toro oliendo sangre.
    
    Me quedé paralizado. No sabía qué hacer. Henry se había comportado así conmigo, pero esto era diferente. Ángel no me hablaba con cariño, ni buscaba ternura. Era pura testosterona y descaro. Ni siquiera me conocía. Pero no estaba siendo violento. Yo podía marcharme en cualquier momento. Podía decir que no. Pero no lo hice.
    
    Miré sus ojos, intentando entender si todo eso era real o parte de una fantasía distorsionada por mi deseo.
    
    Y sin dejarme tiempo de reacción, me dio la vuelta, colocándome de espaldas. Con una de sus manos hizo presión entre mis omóplatos para que me inclinara hacia delante, y con la otra, me bajó los calzoncillos.
    
    Empezó a rozar su dedo corazón entre mis nalgas hasta frenar en mi agujero y hacer algo de presión.
    
    —Menudo chochito tienes… —soltó un bufido—. Qué estrecho… ¿nunca te lo han follado?
    
    No sabía qué responder. Me sentía incómodo por cómo me estaba tratando. A la vez, una parte de mí… estaba disfrutando del momento.
    
    Ante mi silencio, me dio un azote en la nalga.
    
    —Te he hecho una pregunta.
    
    Solté un sollozo y le respondí con un hilo de voz:
    
    —No… ...
    ... nunca…
    
    Asustado, miré hacia Ángel. Su cara reflejaba el deseo y la calentura que estaba sintiendo. Su respiración era agitada; el pecho se le hinchaba y se desinflaba con fuerza. Algunas gotas de sudor empezaban a acumularse en su cuerpo por la condensación del ambiente.
    
    Sin decir nada, me empujó hasta la pared, pegando todo su cuerpo al mío. Sentí el pelo de su pecho contra mi espalda, sus manos recorriendo mi torso hasta llegar a las mías. Notaba el frío y húmedo tacto de los azulejos en mi pecho, en contraste con su miembro candente rozando mis nalgas lampiñas.
    
    —Tienes suerte de que no tengamos tiempo, putito —exhaló su aliento en mi oído, y tras morderme la oreja, se separó de mí—. Además, paso de que John me dé la murga por destrozarte el culo con este pedazo de polla —añadió, basto, mientras se cogía los huevos con una mano.
    
    —Con lo cargado que voy… ibas a estar chorreando leche todo el finde —y se echó a reír.
    
    Lo miré estupefacto. Su prepotencia no parecía tener límites. Aún muerto de miedo por casi ser empalado por una bestia como era este macho, no podía negar que estaba empalmado con toda la situación. En el fondo, Ángel me ponía. Y tal vez, no así... pero en otras circunstancias, no lo habría dejado escapar.
    
    —Eh, tío, ¿amigos? —me ofreció la mano sonriente, como si no hubiera pasado nada.
    
    Dudé al principio. Seguíamos desnudos y nuestros miembros tambaleaban en el aire. Tragué saliva y le correspondí.
    
    —Ami…
    
    No terminé la frase cuando me atrajo ...
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