1. Qué iba a saber yo (8) Buenos días


    Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    ... hemos liado, loquete —dijo John con una sonrisa, a la par que me daba un toque con el dedo índice en la punta de la nariz.
    
    No parecía preocupado porque su amigo nos hubiera pillado. Es más, se le veía divertido con la situación.
    
    Arrugué la nariz al sentir su dedo y lo miré con cierta preocupación.
    
    —¿Y ahora qué?
    
    —¿Ahora? —Se empezó a levantar, apartando las sábanas y buscando algo por el suelo—. Pues ahora toca limpiarnos y… —olfateó el ambiente—. Y abrir la ventana.
    
    —No sé cómo voy a mirar a la cara a Alex —dije, observando cómo se iba pasando el polo usado de ayer por donde se había manchado de lefa.
    
    —A ver, chaval —se puso de rodillas en la cama y terminó de limpiar su miembro—, conozco a Alex de toda la vida. Sé que no va a decir nada. —Y lanzándome el polo, que ahora estábamos usando de trapo, continuó—: Límpiate tú también antes de que se seque.
    
    Lo alcancé al vuelo e, incorporándome en la cama, también clavé las rodillas. Estando cara a cara, le dije:
    
    —Claro, tú lo ves muy fácil… yo apenas lo conozco —solté mientras me limpiaba.
    
    Atrapó mi muñeca con suavidad para detener mi movimiento y, con seriedad, me dijo:
    
    —Confía en mí. Acuérdate de lo que te dije en el coche. —Pegó su frente a la mía—. No me separaré de ti.
    
    El color empezó a subirme por las mejillas y me quedé sin palabras. Sin esperar respuesta, se separó de mí y soltó mi mano.
    
    —John… —tragué saliva—. Confío en ti, de verdad.
    
    Me miró con un aire de tristeza en los ojos que ...
    ... no logré comprender. Después esbozó una sonrisa forzada.
    
    —¿Estás más tranquilo?
    
    Asentí con la cabeza.
    
    —Sí… gra-gracias. Estoy mucho más tranquilo.
    
    Aunque, en el fondo, sabía que me iba a morir de vergüenza cuando me cruzara con Alex.
    
    —Así me gusta. —Y como si otra vez fuéramos los colegas de antes, me dio unos golpecitos amistosos en el hombro.
    
    —Bueno, chaval, me voy a la ducha. Tú vete preparando que toca entreno —soltó, mientras se sobaba sus gordas y peludas pelotas con total naturalidad.
    
    Cuando me quedé solo en la habitación, no supe qué hacer al principio. Aún estaba asimilando todo lo que había ocurrido.
    
    Me levanté y abrí la ventana de par en par, dejando entrar la brisa de la mañana. La sentí refrescante, justo lo que necesitaba en ese momento. Unos segundos para respirar aire puro.
    
    Hasta que, como si un tren me atropellara, llegó la realidad: había besado y masturbado a mi profesor de matemáticas. A mi tutor. A ese hombre que no podía quitarme de la cabeza. Al único que me hacía olvidar a Henry cuando estábamos juntos.
    
    Solté un grito de alegría y empecé a dar vueltas por la habitación, abrazado a la almohada que olía a él. Grité. Grité muy fuerte, ahogándolo en la almohada. Estaba muy emocionado. No me contenía en mí.
    
    Y en esas estaba, cuando la puerta se abrió.
    
    —Me he dejado la… —John se quedó mirándome. Venía con la toalla alrededor de la cintura, pero no se le veía duchado. Me había pillado abrazando la almohada, todavía desnudo, ...
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