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Qué iba a saber yo (8) Buenos días
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos
... aún con restos de jabón. —Gracias, es que no me aguanto más, voy a reventar —dicho esto, fui hasta la taza del váter y me desahogué, empezando a soltar un buen chorro de orín. —Pues sí que tenías ganas, sí —dijo en tono jocoso. Le estaba dando la espalda, pero aún así podía ver la potencia con la que estaba meando. Solté un suspiro de placer. —Sí… la primera meada del día. Tras un breve silencio, cambió de tema: —Me ha dicho Jonny que se te da bien el kárate. Te pondré a prueba, ¿eh? —Tengo toda la mañana para demostrártelo, ¿no? —solté, confidente, acompañado de una risa. —A ver si es verdad… —y escuché cómo cerraba el grifo del agua. Empecé a soltar las últimas gotas. —¿Me pasas la toalla? Me giré, guardando mi miembro dentro del calzoncillo, y lo vi asomado por la mampara. —Sí… sí, claro —no pude evitar sonrojarme. Tenía delante a un pedazo de hombre, de esos que desprenden testosterona con cada movimiento. John también lo era, pero Ángel… Ángel iba más allá. Era el súmmum de la hombría. Se quedó expectante, mirándome, mientras se rascaba los huevos con calma. Para evitar una erección allí mismo, me puse a buscar la toalla a toda prisa. —A-aquí tienes… —se la ofrecí. Ángel la tomó en sus manos y me guiñó un ojo. —No te ralles, tío. A muchos les pasa cuando me ven desnudo en los vestuarios. —¿El… el qué…? —le contesté nervioso. Movió sus pectorales, endureciéndolos varias veces, y me miró vacilón: —Te has ...
... quedado embobado mirándome. Pero oye —alzó las manos—, que yo no tengo nada en contra de los maricones. —No, no soy gay… solo estaba admirando tu cuerpo. Estás mazado —improvisé, intentando excusarme. —Ya claro, por eso me has mirado el rabo tanto rato —dijo, cogiéndoselo por la base y meneándolo. Me quedé callado, asumiendo mi derrota. —Pero oye… Zack, ¿era, no? Que yo no tengo nada en contra —y, volviéndome a guiñar un ojo, siguió secándose. —Eh… yo voy a mi habitación por mi ropa. Creo que solo falto yo por pasar por la ducha… —dije, intentando huir de allí. Cuando me di la vuelta para salir, sentí un latigazo en la nalga. Ángel había enrollado la toalla y me había golpeado con ella. —¡Ay! Escuché cómo se reía, y me di la vuelta frunciendo el ceño. —Vaya culete de nena que tienes… así de espaldas dan ganas de hacerte un favor o dos. —Eeeh, oyeee… no, no te pases —le contesté con un tono de voz ridículo y para nada intimidante. —Si seguro que se te está poniendo dura… —se acercó a mí con media sonrisa en los labios. —Ángel, en serio, me tengo que duchar —intenté sonar firme, pero mis palabras no lo detuvieron. Colocó sus enormes palmas en mis nalgas, apretándolas, y me acercó a él. Noté cómo su miembro empezaba a crecer, apoyándose contra mi vientre. —Entras medio desnudo al baño mientras me estoy duchando, contoneando el culo y mirándome el rabo… ¿y esperas que un macho como yo se contenga, eh? —soltó con una voz grave, cargada de ...