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En casa del profesor obeso
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
... manera que nada tenían que envidiar a las de una mujer. Para mi desgracía su pene estaba oculto entre sus enormes muslos y el trozo de barriga que caía hasta tapar sus genitales, pero el no verlo y saber que estaba allí me producía una mayor excitación. Carlos empezó a girar a mi alrededor hasta ponerse detrás de mi, donde, con el pie, me empezó a tocar la polla y los huevos mientras les daba pequeños toques. —Pues si que es verdad que estas excitado—El hombre se sentó en el suelo y agarró mi pene con fuerza—Eres un pedazo de mierda que le gusta ser humillado ¿Verdad? —No—Una repentina bofetada golpeó mis huevos, haciendome temblar por el dolor y soltando un pequeño gemido. —¡No me mientas! —No miento…—Antes de poder terminar la frase otra bofetada me golpeó, consiguiendo que me temblasen las piernas y mi pene se pusiera mas duro todavía. Conseguí decir en un susuro—...solo me gusta ser humillado por ti. Esperé un nuevo golpe pero este no llegó, lo que me hizo sonreír pues sabía que mi frase había tenido el efecto deseado. A Carlos le gustaba ser dominante e intentar mostrar los menos sentimientos posibles, pero era tremendamente débil ante las muestras de afecto, provocandole una gran excitación, algo también me divertía y excitaba de sobremanera. —Veo que todavía te falta por aprender—De un tirón me sacó el dildo, dejandome el culo abierto—Aunque parece que no necesitas mas lecciones sobre follar. Iba a responder cuando metió tres dedos directamente en ...
... mi culo, provocandome un largo gemido de placer y que levantase mas el culo para que estos llegaran lo mas profundamente posible. Sin juegos previos ni nada, empezó a mover los dedos con fuerza, follandome con ellos, retorciendolos dentro de mi y haciendome suspirar de gozo. Entonces metió el cuarto dedo, el meñique y haciendo que la follada estuviese dirigida a dilatarme todo lo posible el culo. Mi mente se iluminó al imaginar lo que el profesor estaba intentando, idea que se hizo realidad cuando empezó a meter el pulgar en mi interior. El proceso fue lento, tuve que arquear la espalda y hacer verdaderos esfuerzos para que fuese entrando. El dolor se mezclaba con el placer mientras su puño se iba abriendo paso en mis entrañas, mi pene estaba imposiblemente duro, hecho en el que se fijó Carlos, aprovechando para masturbarme y ver si con eso conseguía facilitar la entrada. Pude notar como estaba echando mas lubricante en mi culo, aumentando la cantidad cuando fue el momento en el que tenían que pasar los nudillos. No puedo negar que en ese momento, aparte de tener que hacer un tremendo esfuerzo, casi todo el placer desapareció, pero aun así no objeté ni dije nada. Estaba empezando a pensar que no lo conseguiría cuando al fin entró toda la mano. Un largo suspiro se escapó de entre mis labios, al tiempo que mi culo se cerraba sobre su muñeca, dolorido y todo mi cuerpo temblaba por la extrema sensación que me embargaba. El profesor mantuvo su mano quieta, dejando que ...