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El polvo en el monte
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Esto de ser viejo tiene la ventaja de tener muchas historias que contar. Un día estábamos cuatro viejos, Fon, Moncho, Toño y yo en la bodega de Toño con dos quesos de tetilla, unos langostinos y un mollete de pan… Entre vino y bocado, y le preguntó Fon a Moncho: -¿Cuánto tiempo hace que no mojas con la parienta? -Ya ni me acuerdo. ¿Y tú? -Yo tampoco me acuerdo, de lo que si me acuerdo es de un polvo que eche aún no hace mucho con… Y hasta ahí puedo hablar. -¿Es de la familia? -Es. -Yo también tengo una historia de esas. ¿Y vosotros? Asentimos los dos con la cabeza. Fon, que era un sexagenario, moreno, de estatura mediana, con el pelo cano, y que nunca se quitaba un chaleco de encima, dijo: -Yo cuento la mía si después vosotros contáis la vuestra. Le dije: -Por mi no hay problema. Ninguno puso pegas. Fon, cortando un trozo de pan con la navaja, comenzó a contar su historia. -Era casi la una de la madrugada. Estaba sentado a una mesa del karaoke Vox en compañía de mi sobrina Sandra, ya que su marido después de un mes de casados se había ido a trabajar a Madrid, y cómo mi esposa se había ido Benidorm a visitar a nuestro hijo, pues esa noche le hacía compañía. Recuerdo que me dijo: -Venimos a cantar y va a cantar. -No, venías a cantar tú. Acabó por convencerme y cómo había escuchado una canción de Chiquetete más de cientos de veces y la sabía de memoria… Poco después se abrían las cortinas de escenario y aparecí yo micrófono en ...
... mano, en plan estrella, con luces a mis espaldas. Mirando para mi sobrina, canté: -No se da de ni cuenta que cuando la miro por no delatarme me guardo un suspiro, que mi amor callado se enciende con verla, que diera la vida por poseerla. No se da ni cuenta que brillan mis ojos, que tiemblo a su lado y hasta me sonrojo, que ella es el motivo que a mi amor despierta, que ella es mi delirio y no se da cuenta. Esta cobardía de mi amor por ella hace que la vea igual que una estrella, tal lejos, tan lejos en la inmensidad que no espero nunca poderla alcanzar Esta cobardía de mi amor por ella hace que la vea igual que una estrella, tan lejos, tan lejos en la inmensidad que no espero nunca poderla alcanzar. No se da ni cuenta que he conseguido los cálidos besos que no me ha pedido, que en mis noches tristes desiertas de sueño en loco deseo me siento su dueño. No se da ni cuenta que ya la he gozado que ha sido mía sin haberla amado, que es su alma fría la que me atormenta, que ve que me muero y no se da cuenta. Esta cobardía de mi amor por ella hace que la vea igual que a una estrella, tan lejos, tan lejos en la inmensidad que no espero nunca poderla alcanzar. Esta cobardía de mi amor por ella hace que la vea igual que una estrella, tan lejos, tan lejos en la inmensidad que no espero nunca poderla alcanzar. Volví a la mesa, entre aplausos de los presentes, sí, había triunfado, me senté y me ...