1. El polvo en el monte


    Fecha: 08/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo:
    
    -Nunca me imaginé que cantaba tan bien. ¿Existe esa chica?
    
    -Sí, y no se da ni cuenta.
    
    Bajó la cabeza. Sabía de sobras que era ella, lo sabía hacía mucho tiempo, lo que no esperaba es que sin decírselo se lo dijera. Era muy vergonzosa, y porque no decirlo, decente, de hecho, no conocía más hombre que su marido. Me dijo:
    
    -Va a ser mejor que nos vayamos.
    
    -¿No vas a cantar?
    
    -No tengo el cuerpo para cantar.
    
    Se levantó de su asiento. Calzaba unos zapatos grises y llevaba puesto un vestido blanco, holgado, que le daba por debajo de las rodillas. Su metro sesenta y algo hacían que su figura fuese esbelta, y si a eso añadimos lo que ya sabéis: Sus grandes ojos azules, sus gruesos labios, su naricita y su largo cabello negro, no era de extrañar que la viera igual que una estrella.
    
    Le abrí la puerta de mi Mercedes y luego fui a ocupar el lugar del conductor. El silencio se estaba haciendo insoportable. Le dije:
    
    -Perdóname, no debí cantar esa canción.
    
    -Lo animé yo a cantar.
    
    Encendí el coche, saqué el freno de mano, encendí las luces y salí en dirección a su casa. Vi cómo bajaba el vestido para que no se le vieran las rodillas. Tenía que hacer algo, imitando al dúo Dinámico, canté:
    
    -Perdóname, he sido ingraaato.
    
    Rompió a reír, me dio un empujón, y dijo:
    
    -¡Qué tonto es!
    
    -¡Y tú que bonita eres!
    
    Volvió a bajar la cabeza para decir:
    
    -No va a conseguir nada de mí, tío.
    
    -Lo sé. Las princesas no son para los cerdos.
    
    -No soy una ...
    ... princesa, ni creo que usted sea un cerdo.
    
    -Lo soy, soy un cerdo que en sus fantasías te ama haciendo un camino entre tu boca, tu coñito y tu culo.
    
    Me miro con cara de sorpresa.
    
    -¡¿Qué es lo último que ha dicho?
    
    -Qué en mis sueños juego con mi lengua en tu culito. Lamo tu periné, te meto y te sacó la puntita de la lengua en tu ojete.
    
    -¿Quiere decir que imagina que me hace esas cosas cuando se toca?
    
    -Sí, y acabas corriéndote en mi boca.
    
    -Está muy loco.
    
    Vimos a lo lejos un control. La guardia civil estaba parando los coches. Cogí un camino forestal y nos internamos en el monte. Me preguntó:
    
    -¿Por qué se mete por aquí?
    
    -Porque iba a dar positivo en el control. Además llevo algo de coca en la guantera.
    
    Sandra abrió la guantera y vio mi pistola. La cerró cómo si hubiera visto una serpiente.
    
    -¡Eso no es coca!
    
    -Eso es para guardar la coca. La coca está debajo de la pistola. No son más que tres papelinas, pero con las ganas que tienen de pillarme con algo…
    
    -¡Era verdad lo que decían de usted! Es un traficante.
    
    -La conservera no da para un pazo, el mercedes, las bateas y las cetáreas y para otras cosas.
    
    -¡Jesús! Estoy con un capo en medio del monte, y de noche.
    
    -Estás con tu tío, y no te voy a hacer nada que tu no quieras que te haga.
    
    De nuevo el incómodo silencio. Dejé de acelerar. El auto fue perdiendo velocidad y lo acabé aparcando en medio de unos pinos. Le dije:
    
    -Se averió.
    
    Se puso nerviosa de nuevo.
    
    -¡¿Qué vamos a hacer ...
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