1. Una Compañera Para Aristemeión


    Fecha: 09/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Liver96Oficial, Fuente: TodoRelatos

    ... levantaban las columnas porticadas del pasillo que bordeaba el recinto y lo dividían en dos.
    
    El resto del perímetro era de árboles altos, que crecían frondosos y verdes al borde de la palestra, que incluía el efebeo, un espacio cubierto de césped cuidadosamente podado y una piscina y cuadrilátero de lucha que brillaba con la humedad del rocío. Al entrar en el gimnasio, Aristemeión se dirigió al vestuario, siguiendo las indicaciones de su abuelo.
    
    No había mucha seguridad en los nichos de la pared, Aristemeión se despojó de su quitón con cautela, y de su ropa interior, los cuales empujó hasta el fondo del espacio en la pared destinado a tal fin, de forma que no fuesen fácilmente visto desde la entrada. Permaneció sentado unos minutos, su corazón latiendo con intensidad. Se ajustó la correa de sus sandalias, inspiró profundamente, y salió del vestuario, confiando a los dioses su ropa y no tener que regresar desnudo a casa en su primer día.
    
    El cielo estaba de un tono azul más claro, faltaba poco para que el astro del firmamento hiciera acto de presencia por encima de las montañas. Una fina capa de niebla seguía flotando por el césped de la palestra. Aristemeión caminó lentamente, desnudo, hasta situarse en el centro del predio, cerca del cuadrilátero. No tenía ni la más mínima idea de cómo o dónde comenzar su rutina de entrenamiento. Inspiró profundamente el aire fresco, y estiró sus brazos al frente, pero volvió a quedarse quieto, observando los árboles y el rocío que ...
    ... destilaban las hojas.
    
    El azul dorado del cielo dio paso a uno más intenso, señal de que el sol había salido por completo. Aristemeión miró el pasillo porticado que rodeaba la mitad del patio central. Vio a un par de hombres desnudos que caminaban en dirección a la arena opuesta, seguramente para entrenar juntos. Se concentró y fijó la mirada al frente, sus ojos marrones cerrados y separó las piernas, para acto seguido inclinar su tronco hacia delante y de esa manera, tocar el suelo con sus dedos. Su espalda se arqueó hacía delante y su respiración se volvió profunda, confundiéndose con el susurro de la brisa.
    
    De nuevo se irguió y sintió un leve crujido en la espalda, producto del esfuerzo. Abrió los ojos, y volvió a repetir el movimiento, su culo empinado de forma provocativa, y de nuevo se enderezó. Al tercer intento mantuvo los ojos abiertos, mirando entre sus piernas separadas lo que pasaba a su espalda. Sus músculos se tensaron, y una gota de sudor le recorrió la espalda. Veía su pene flácido y testículos colgando flácidos entre sus piernas.
    
    Llevaba así varios minutos cuando estando en posición inclinada, vio entre sus piernas algo además de sus genitales. Era una mujer, sentada contra una de las columnas, que lo miraba fijamente.
    
    Aristemeión se enderezó con cierto esfuerzo y miró de reojo por encima del hombro. Llevaría mucho tiempo observándole o acababa de llegar? La joven, de cabello pelirrojo que parecía del color del vino, y piel pálida como el mármol, le ...
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