-
Hipnosis erótica II 9: perdiendo el control
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
Hipnosis erótica 2 Capítulo 9 Perdiendo el control Estaba desbordado de poder. Lo tenía claro, pero, a la vez, no podía calmarme, no podía ser más prudente. Sabía que usa la app en una misma persona muchas veces podía producir efectos secundarios en ellas. Por eso había dejado en paz a mamá, Pero solo lo pude hacer por un par de días. Por eso había usado el HypnoLink con mis dos tías. Bueno, por eso, y también porque estaban rebuenas y tenía ganas de cogérmelas desde hacía años. Incluso desde antes de que empezara a ver a mamá como un objeto de deseo. Las dos veces fueron brutales. La primera, con tía Carolina, con el morbo de dársela por el culo, y el llamado al cornudo de su marido mientras la ensartaba. Y con Cecilia, con el morbo de verla tan inocente, pensando que iba a pasar una tarde agradable con su hermana mayor. Lo mejor de todo era que podía hacerlo cuando quisiera. Claro, siempre y cuando encontrase el momento y lugar oportuno para someterlas. El desafío que implicaba eso era un detalle que me instaba a pensar muy bien en la situación, y me hacía sentir como un depredador en busca de su presa. Eso, de alguna manera, compensaba el poder casi total que tenía esa diabólica aplicación. Que fuera tan fácil someter a una mujer a mi antojo podría hacer que, algún día, dejara de parecerme divertido. Aunque, para ser sincero, dudaba de que ese momento llegara. Con mamá, por ejemplo, la cosa era diferente, porque ella vivía sola conmigo, por lo que, en ...
... principio, sumirla en la hipnosis erótica era mucho más fácil. Y, ciertamente, no me parecía que fuera a aburrirme pronto de ella. Más bien todo lo contrario: me costaba mucho contenerme y n usar la app cada vez que pudiera. Tanto así era mi obsesión por mi amada progenitora, que ese mismo día en el que me había desahogado con su hermanita, sentí el impulso de gozar también de ella. Es más, estuve muy cerca de jugar con las dos al mismo tiempo. Pero por ahora me contuve de hacer algo como eso. Se me hacía que iba a ser demasiado arriesgado. Por la tarde me quedé con mamá y Cecilia, que tomaban mate y charlaban animadamente en el comedor. Yo no decía mucho, me limitaba a escuchar, aunque en realidad estaba más concentrado en Cecilia. No parecía tener ni la más mínima noción de lo que había pasado entre nosotros hacía poco más de una hora. Mejor. Mucho mejor. Porque aunque yo sabía perfectamente que lo había disfrutado, el hecho de que no lo recordara hacía todo menos complicado. No me quería imaginar si la pobre se enteraba de que le había estado chupando la pija a su propio sobrino, a ese que cuidaba de muy chiquito. El problema vino después, cuando Cecilia se despidió y me dejó a solas con mamá. Creo que cuando uno es joven nunca termina de cansarse del sexo. El polvo que me había echado con mi tía, lejos de haberme bajado la calentura, me había encendido aún más. Y mamá… ella siempre estaba buena. Siempre estaba cogible. Como si incluso dentro de la casa se vistiera ...