1. La culpa la tienes tú (2): Después de la pillada


    Fecha: 11/03/2026, Categorías: Incesto Autor: kuenteroo, Fuente: CuentoRelatos

    ... Justamente, Clara, la chica de la universidad con quien había hecho algo de amistad, tenía un tío cuyo negocio era una floristería, en donde ella trabajaba los sábados. Le comenté que yo quería regalarle un arreglo de flores a mi tía para ver que podía recomendarme a bajo costo.
    
    Clara no solo me dijo que ella si podía ayudarme, sino que era una buena idea. Me consiguió un tremendo arreglo de flores, de esos super caros, a precio de huevo. Lo hizo con retales de flores que van quedando y con vasijas de vidrio que, por tener un mínimo defecto, normalmente se desechan. Yo solo tenía que pagar por el envío prácticamente.
    
    Para celebrar su cumpleaños, ese viernes mi tía Lau, había invitado al apartamento a tres amigas colegas del trabajo. Todas más o menos de su edad. A una de ellas, ya antes yo la había conocido y las otras dos las conocía por referencia cuando mi tía de vez en cuando las mencionaba en conversaciones o comentarios. Eran bastantes amigas entre sí y para mi tía, mujer sola, tan lejos de su tierra natal y de su familia sanguínea, esas amigas eran casi como su familia.
    
    Yo la ayudé mucho a limpiar y a atenderlas, a servir comida y hasta bebidas. María, la más gorda, tomaba cervezas, Carla la de apariencia mayor y Jimena, la más bonita, tomaban aguardiente. Mi tía también se unía a éstas dos últimas bebiendo trago corto. Hablaban, se reían, charlaban y chismoseaban a todos los otros colegas de su trabajo. Yo saqué mis mejores galas para atenderlas como un buen ...
    ... barman, aunque también bebía cerveza con algo de moderación.
    
    Las flores llegaron a eso de las siete de la noche como una sorpresa para mi tía. Me dio algo de vergüenza cuando ese enorme ramo de flores blancas, amarillas y moradas entraron por la puerta. Era sorprendentemente más grande de lo que yo me imaginaba cuando Clara me lo describió. Me puse rojo. Mi tía asombrada, no podía creerlo. No se lo esperaba y no tenía la más mínima sospecha de quien podía haber enviado semejante detalle.
    
    Las otras mujeres, sorprendidas, con ojos atónitos y expresiones eufóricas en sus rostros, expresaron esa envidia amigable y emocionante típica de drama femenino. Un aroma floral invadió la salita. Ellas, hasta le hacían bromas a mi tía, inventando que debía haber algún un enamorado tapado del cual ella no quería contarles.
    
    El momento crucial llegó cuando tía Lau tomó la tarjeta después de acomodar el ramo de flores en la mesa de centro de los muebles. Todas quedaron en silencio, en ese suspenso de final de película de enamorados tontos. Mi tía leyó sin hablar. Todas expectantes miraban desesperadas a mi tía leer y ver como sus pupilas expresaban asombro y regocijo a la vez. Yo me sentía algo incómodo, allí, de pie frente a ellas cuatro. Parecían cuatro adolescentes.
    
    Yo no esperaba tampoco que el ramo llegara en ese momento, sino mucho antes de que las invitadas llegaran. Mi tía alzó la mirada para buscar la mía. Sonreí con gracia, vergüenza, regocijo. Ella se balanceó hacía mí, ...
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