1. La culpa la tienes tú (2): Después de la pillada


    Fecha: 11/03/2026, Categorías: Incesto Autor: kuenteroo, Fuente: CuentoRelatos

    ... me dio un abrazo fuerte, un beso bien estampado en la mejilla derecha y me dijo “Ay gracias, sobrino lindo”
    
    Todas me miraron con rostros de emoción de telenovela. Me abrumaron.
    
    -¡Ah! Con un sobrino así en casa, pues, hasta corre peligro conmigo ja, ja, ja –dijo la gorda María con actitud algo vulgar. Me sonrojé.
    
    -Ya sabes nene. A donde María no vayas porque corres peligro. Es una loca enferma ja, ja –agregó Jimena con jocosidad.
    
    Carla, la que parecía más discreta de todas, me dio un abrazo y me dijo. Que lindo detalles. Tu tía lo necesitaba. Ella te aprecia mucho. No los dice a cada rato en el trabajo. Ya entiendo bien porqué.
    
    Todos esos cumplidos me hacían sonrojar y sentir algo de vergüenza y regocijo al mismo tiempo.
    
    Después de la euforia que causó el ramo de flores, los tragos de alcohol continuaron con algo menos de moderación. Jimena, que estaba quizás un poco borracha me sacó a bailar una vieja bachata que sonaba en la radio. Alzó el volumen y yo bailé con ella. Olía rico su perfume. Su cuerpo delgado y bonito se acopló con el mío. Todas se sorprendieron de mi manera de bailar. Siempre se me hizo fácil el baile. Hasta mi tía Lau quedó sorprendida y aplaudieron cuando la pieza acabó. Me sentía el centro de atención de esas señoras mayores con mucho sonrojo.
    
    La primera en despedirse fue Clara cuando su marido vino a buscarla en su auto. Al poco rato, ya pasadas las once de la noche, Jimena se marchó en un taxi, no sin antes bailar otra pieza ...
    ... conmigo. Finalmente, María, también bailó conmigo un poco torpemente de lo borracha y después su hermana pasó a buscarla. Era poco más de medianoche.
    
    Yo me apuré a recoger el desorden de platos y botellas que estaban regados por la sala. Me dispuse a ordenar un poco la cocina y botar cosas en la cesta de la basura. La música sonaba. Estaba yo de pie frente al fregadero de la cocina, sentí que un par de brazos delgados me abrazaron desde atrás. Mi tía reclinó su cabeza contra mi espalda y me dijo -¡Qué bonito detalle! Gracias. ¡Que lindo!
    
    Me giré. Le correspondí el abrazo con respeto. Sentí el tufo de aguardiente en su respiración. Su abrazo fue intenso. Nunca había sentido un abrazo de ella así de cerca, fuerte y caluroso. Un cosquilleo recorrió mi cuerpo. No necesariamente de morbo en ese momento.
    
    Ella me haló y me pidió que bailara con ella. Era una salsa lenta, de esas románticas que a ella le gustaban. Bailamos despacio. El abrazo se hizo intenso y sentí cierta seducción en su forma resuelta de bailar. Me daba algo de vueltas la cabeza a pesar de que yo no había bebido mucho. Mi tía Lau, aunque no estaba tan borracha como Jimena, parecía de todos modos bastante entonada. Sus pechos grandes contra mi cuerpo se sentían suaves y cálidos. Terminamos la pieza. Ella se separó sonriente y me dijo que tenía que ir a hacer chichi. Yo volví a la cocina a terminar lo que estaba haciendo.
    
    Otra vez mi tía regresó. Me haló por el brazo con un aire de mujer contenta de embriaguez y ...
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