1. ¿qué me has hecho tú? (ii)


    Fecha: 17/03/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... cesar por la estación de autobuses de mi ciudad (similares a los que pululan por todas las estaciones de autobuses del mundo, supongo) se reían y me decían a voces “pero qué le das a las mujeres chaval” o “pero dale un beso en condiciones, hombre, que lo está deseando”.
    
    A partir de determinado momento le dije, por teléfono (porque en persona no hubiese sido capaz) que teníamos que acostumbrarnos a hablar como dos amigos que nunca se hubieran acostado juntos ni nada de eso. Y así lo hicimos durante un tiempo.
    
    Durante este tiempo pasaron muchas cosas, ninguna de ellas buena, y una de las que pasó fue que mi relación con mi mujer se deterioró al punto de que me dejó llevándose hasta la jaula del canario, y allí me quedé, solo en un apartamento vacío, sin dinero para pagar el gas en pleno enero y sin más muebles que una cama demasiado grande, una mesa coja, una silla remendada con cinta americana y un aparador lleno de arañazos dentro del que no había más que papeles viejos y un par de botellas de priva que tenía que administrar con previsora sapiencia ante la imposibilidad de reponerlas por otras nuevas.
    
    En esas estaba cuando ella, mi amiga, mi amor imposible, me escribió para saber de mi vida.
    
    Le mentí, claro. Le dije que estaba bien, que no me podía quejar. La única de mis desgracias que le comenté fue la espantada de mi novia. Ella me comentó entonces que en tres meses iba a pasar un par de días en una ciudad cercana a la mía, y que ahora que yo estaba libre ...
    ... podíamos vernos y recordar viejos tiempos, pasar juntos una noche de pasión, en fin, esas cosas.
    
    Naturalmente, acepté.
    
    Como dos semanas antes de la fecha acordada, mi señora esposa vino a verme y me pidió, compungida y hecha un mar de lágrimas, volver a casa, estar juntos de nuevo, “arreglar lo nuestro”. Que aún me quería, decía. Demasiado sabía yo que en su decisión de pedirme el botijo pesaba más que nada el hecho de que nadie más que yo fuese humanamente capaz de aguantarla, pero me faltó valor para mandarla a la mierda, así que le pedí tiempo para decidirme, una semana al menos, y llamé de inmediato a la otra, a “mi negra”, a aquella mujer especial con la que había pasado la noche más inolvidable de mi vida.
    
    Tras un poco de charla intrascendente, le saqué el tema de la cita que teníamos pendiente, de las ganas que tenía de volver a estar con ella; pensaba si debía o no decirle que mi mujer quería volver conmigo pero yo no estaba por la labor porque la prefería a ella, no sabía cómo ofrecerle que aquella noche que íbamos a pasar juntos no fuera algo aislado, sino el principio de algo...de algo más...cuando ella me dijo que ella también tenía muchas ganas de que llegase esa noche, la noche, dijo, “de nuestra despedida”.
    
    Me quedé helado.
    
    Solo pude preguntar “¿despedida? ¿Qué despedida?”.
    
    Ella me dijo que un par de días después de aquella noche se volvía a Brasil para no volver, que ya tenía los billetes del avión, que iba a dejarlo todo atrás y empezar de cero ...
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