1. Dulce Caroline 1


    Fecha: 23/03/2026, Categorías: Incesto Autor: JPSanyoto, Fuente: TodoRelatos

    Cap. I Sweet Caroline
    
    Mi relación con mi hermana siempre ha sido muy estrecha. Yo (M22) y ella (F18) compartimos un vínculo profundo desde niños. Cuando éramos más pequeños, se pegaba a mí como una lapa, siguiéndome a todas partes y trepando sobre mí, ya fuera en mis piernas, espalda o hombros. Siempre pedía que la cargara. Era tan hermosa, alegre y dulce que no me importaba; al contrario, disfrutaba su compañía. La llevaba conmigo a salidas con primos o amigos, a jugar básquet, al cine o a algún parque. Los compañeros del grupo la protegían como a una de sus propias hermanas, igual que hacíamos todos con las de los demás.
    
    De niña, afirmaba que se casaría conmigo, que yo era su príncipe azul. Siempre fui protector con ella, algo que me inculcaron desde su nacimiento, y me aseguraba de que estuviera bien en todos los aspectos. Mis padres confiaban plenamente en mí, dejándome a cargo durante paseos y vacaciones. Incluso nos dejaban solos en casa cuando salían a celebrar su aniversario un fin de semana, ya desde mis 15 años.
    
    En las reuniones familiares, todos reían con sus ocurrencias, pues no permitía que mis primas o amigas se acercaran a mí. En esos instantes se volvía aún más pegajosa. Eso divertía a la familia, que lo veía como un capricho infantil. Incluso yo me burlaba de sus celos.
    
    Ver su amplia sonrisa y sus grandes ojos azules bastaba para iluminar el lugar. Su inocente alegría y sus ingeniosas salidas siempre me hacían sonreír, y su determinación por ...
    ... estar cerca de mí me provocaba carcajadas.
    
    A mis padres y parientes les parecía tierno y gracioso; incluso bromeaban al respecto. “Pobre de la novia que tengas en el futuro”, “Cuando te cases, tendrás que adoptarla”, decían. No obstante, nunca hubo indicios ni ideas equivocadas sobre lo que ocurría a simple vista.
    
    Muchas veces amanecía en mi cama. Yo dormía profundamente, tal vez por eso no soñaba o no lo recordaba. Tenía el sueño tan pesado que no la sentía acostarse conmigo. Al despertar, allí estaba ella a mi lado: a veces acurrucada contra mí, otras dándome la espalda. Mamá la regañó varias veces, pero ella ignoraba las advertencias hasta que mamá se rindió y dejó de insistir, terminando por hacer chistes sobre ello. No pasaba siempre, solo una o dos veces por semana, sobre todo los fines de semana; con más frecuencia en invierno y durante las nevadas. Siempre agradecí que con ella no despertara con las típicas erecciones matutinas, que fueron realmente escasas en mis despertares. Al principio, como era completamente plana, a veces dormía sin camiseta, y quizás por eso no se le dio importancia.
    
    Cuando esto comenzó, yo ya tenía 15 años. Había crecido en altura y perdido grasa, viéndome fibroso aunque delgado, no musculoso, solo más definido, gracias a los deportes, especialmente el básquet. Las chicas empezaron a interesarse en mí de forma intensa. En el colegio, sentí cierto acoso, ya que en ese momento era muy atractivo.
    
    A mi hermana le daban ataques de celos. ...
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