1. Dulce Caroline 1


    Fecha: 23/03/2026, Categorías: Incesto Autor: JPSanyoto, Fuente: TodoRelatos

    ... Caroline al oírme, voltearse y verme hizo brincar a todo el salón. Con velocidad impresionante, se levantó y en dos o tres pasos saltó a mis brazos, rompiendo a llorar desconsoladamente.
    
    Todo el salón gritó con ella; vi a muchos enjugarse los ojos mientras aplaudían. Ella me apretaba fuerte con brazos en mi cuello y piernas alrededor de mi cintura, sollozando palabras inentendibles por el llanto.
    
    Intenté que se bajara, pero no hubo forma. Le hice señas a la profesora para irme con ella, y accedió. Salí del salón cargándola, hacia la salida del colegio.
    
    Ya fuera, se enderezó. Vi sus hermosos ojos azules, rojos por el llanto, y me dio un beso sonoro en los labios. Luego me besó por toda la cara, llorando de nuevo, reconociendo mi rudo rostro. Reí por su efusividad.
    
    En el camino, no paraba de llorar y sonreír de alegría. Siguió sentada a horcajadas sobre mí, preguntando mil cosas, dándome besos cortos y rápidos en labios, cachetes, cuello, frente; me besaba por todos lados.
    
    Además de divertirme con su efusividad, no me extrañaba: era la hermana alegre e intensa que recordaba de mocosa. A veces se le anegaban los ojos y rompía a llorar, diciendo cuánto me había extrañado.
    
    Llegamos a casa; al bajar del taxi, la tomé de una mano, la levanté sobre su cabeza y la hice girar para admirar lo hermosa que estaba.
    
    Había crecido en estatura; antes delgada, ahora tenía curvas y un trasero bien formado. Aunque aún la veía como la hermanita desgarbada que dejé cuatro ...
    ... años atrás. La diferencia de tamaño era notoria: yo era una mole musculosa, y con el uniforme parecía un G.I. Joe.
    
    Me jaló de la mano y corrió a la puerta, queriendo entrar gritando sorpresa. Abrió y entró a trompicones a la sala, jalándome del brazo. Allí estaban nuestros padres decorando para una fiesta sorpresa para ella.
    
    El grito de mamá fue tan fuerte como el de Caroline en el colegio; corrió emocionada a abrazarme y lloró en mis brazos. Papá, haciéndose el duro, no contuvo las lágrimas y se acercó a abrazarme. Mi hermana brincaba de felicidad alrededor como una niña pequeña celebrando un regalo.
    
    Habiendo arruinado la sorpresa de mis padres, no quedó más que empezar una barbacoa de bienvenida en el patio y continuarla en la noche con el cumpleaños de Caroline.
    
    A la barbacoa llegaron pronto familiares cercanos y amigos de mi época escolar. Todos alegres de verme y sorprendidos por mi cambio físico.
    
    Ahora estaba más alto, musculoso, todo un tipo rudo, cumpliendo clichés de soldado de operaciones especiales, con corte de pelo raso y recto.
    
    Aunque al principio estaba alegre, a veces recordaba momentos duros del despliegue, especialmente cuando preguntaban cómo había estado.
    
    Pero Caroline sabía alejar esos pensamientos: su constante sonrisa me alegraba, siempre pegada a mí, recordándome nuestra juventud.
    
    Cuando me sentaba, en la primera oportunidad se acomodaba en una de mis piernas. Para evitar hablar de mis experiencias, le preguntaba sobre sus amigos, ...