1. Mi papá


    Fecha: 24/03/2026, Categorías: Incesto Autor: lindacachonda69, Fuente: CuentoRelatos

    ... puede comparar con el gozo, con el placer que me has dado.
    
    -¿Sorprendido?
    
    -Sorprendido y feliz.
    
    -¿Me culpas?
    
    -¿De qué puedes ser culpable? Dar amor, no es culpa; el amor es lo más maravilloso de la vida. Y tú, ¿me culpas?
    
    -¿Cómo puedo culparte por darme lo más sublime de mi vida? No conocía el sexo, padre. Hoy, gracias a ti, lo conozco. Ahora entiendo el desperdicio que es la vida sin el amor que se expresa con el sexo.
    
    -¿No importa que sea… tu padre?
    
    -¿Te importa que sea tu hija? Además, eres hombre, y soy mujer. Lo demás, son estupideces.
    
    -¡Me haces enormemente feliz!
    
    -No tanto cómo tú me has hecho. ¿Sabes papá?, era virgen. Creo que no hay mujer mortal que pueda tener el orgullo, y el placer, de haber sido desvirgada por su amantísimo padre, ni que sea tan feliz por haberle entregado la virginidad, como yo lo soy.
    
    -Lo supe cuando… me permitiste introducirme en tu virginal recinto. ¡Nunca había sentido tanto amor!. Amor recibido, y amor dado. Ambos manifiestos en tu apertura plena y placentera y en mi progresivo ingreso al Paraíso de tus entrañas.
    
    -¡Soy feliz, padre!, y lo soy, porque tú estás aquí, y porque me diste infinito placer y amor.
    
    -¿Y tú madre?
    
    -Se perdió la Gloria.
    
    -¿No sientes que la marginamos, que la traicionamos?
    
    -No. Primero, no existe traición en este bello amor. En todo caso existe la incomprensión y la intolerancia; a más del egoísmo y la absurda posesión de las personas por otras personas. Segundo, fue un ...
    ... accidente que no haya estado; ¡ya estará compartiendo y compartiéndonos!. Esto lo puedo asegurar, así lo siento y así será; me lo dice tu amor, y el amor que siento en ella y que, por desgracia, no se ha manifestado como tu amor y mi amor. Pero ella es todo amor… y todo sexo, así lo creo, así lo siento. Mi alma me dice que nos dará, y le daremos, inmenso amor y placer con su sexo, con su cuerpo, con su espíritu.
    
    -¿De dónde tu seguridad?
    
    -Soy mujer, padre. La entiendo, como quizás tú no la entiendas. Tampoco conozco su cuerpo, como no conocía el tuyo; pero lo intuyo pleno, cálido, dispuesto al placer del sexo y el amor. Estoy segura que tú lo sabes, solo que nunca te has puesto a investigar el portentoso potencial amatorio que tiene mi madre en cuerpo y alma.
    
    -¿Qué harías de presentarse ella en este momento?
    
    -La invitaría a sumarse a nuestro amor. Iría a besarla con toda la ternura de los besos que tú me enseñaste. La desnudaría con el mismo cariño que tú pusiste al desnudarme. Besaría sus senos hermosos, y mordería sus pezones. En fin, repetiría el repertorio de ternuras que tú me enseñaste hace solo unos minutos y que tanto placer me han dado, y que tanto me han hecho sentir tu amor.
    
    -Y ella, ¿aceptaría?
    
    -No solo aceptaría, se prodigaría en dar y recibir caricias, sexo y amor.
    
    -¿Estás dispuesta a… repetir la experiencia?
    
    -Pero padre, no se trata de repetir, se trata de continuar. Nuestro amor será perdurable hasta la muerte de cualquiera.
    
    -¡Eres ...