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Greg & Silvia. La novia de mi amigo me morrea
Fecha: 27/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Martin Valdez, Fuente: TodoRelatos
PRESENTACIÓN Mi nombre es Gregorio —aunque todos me llaman Greg—, tengo veintiséis años y me dispongo a narrar una de las muchísimas anécdotas e historias que conforman la que fue mi alocada adolescencia y lo que es mi juventud. Llevaba muchísimo tiempo queriendo iniciar este relato, pero soy víctima de la llamada “parálisis por análisis” y me ha costado mucho empezar, sobre todo porque considero que he vivido cosas que dan para película y he querido contarlo todo con tantos pelos y señales —escudriñando mis múltiples diarios de entonces— que me he ido retrasando. He optado, pues, por narrar esta época a la cual hago mención sin tantos miramientos, yendo, en esencia, más al grano y sin respetar la cronología verdadera. Como tengo muchas experiencias de las que servirme, será en función del éxito de cada relato publicado y de sus comentarios que iré orientándome para escribir acerca de un periodo u otro. Vosotros decidís. Por último, quiero comentar lo evidente: todos los nombres están cambiados, y los sucesos, alterados y adornados a fin de que resulten más atractivos. Solo he respetado —y hasta donde mi propia habilidad como escritor me permite— la apariencia física de los personajes. Qué creer y qué no, así como la ética o falta de ella que en mis textos se plasme, queda a juicio de cada uno, aunque es completamente irrelevante porque el objetivo último es entretener y, sí, también excitar. Espero que os guste. MI MEJOR AMIGA ME CORTA EL PELO Como decía ...
... me llamo Greg, y la vivencia de hoy tuvo lugar a mis veintidós años, una tarde en que Silvia, mi mejor amiga —y amante—, se me ofreció para hacerme de peluquera en mi propia casa, estando Manuel, su novio —y buen amigo mío—, presente. Permitidme hacer, antes de continuar, una descripción de los tres: Yo soy alto y delgado, aunque fibrado y con algo de músculo, tengo la piel blanca —tendiente a la palidez—, el pelo castaño oscuro y corto, los ojos también castaños, la nariz respingona y una sonrisa de labios con color. Manuel, de mi edad, es algo más bajito y entrado en quilos —aunque también fuerte—, de tez pálida y moreno de pelo y ojos como yo. Finalmente, la joya de la corona: Silvia tenía por entonces veintiún años, aunque de cuello para abajo bien aparentaba el cuarto de siglo. Alta para ser una chica, no es delgada pero tiene un cuerpazo de infarto debido a lo mucho que entrena: las piernas, las caderas, el trasero, los pechos… Tiene un físico para pecar, sobre todo sus tetas, grandes y erguidas. Es de tez pálida —en ocasiones mucho—, tiene una larga cabellera lisa y muy rubia —que se tiñe de tonos cobrizos o morados según le apetece—, los ojos castaños claros —a veces algo verdosos— y algo ojerosos, las orejas pequeñas y puntiagudas —recuerdan a los elfos— y la boca y sonrisa anchas, con unos labios rosaditos en ligera forma de corazón que son muy agradecidos al besar. Tiene algo de complejo con su nariz, que no es enorme pero sí es verdad que destaca un ...