1. Greg & Silvia. La novia de mi amigo me morrea


    Fecha: 27/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Martin Valdez, Fuente: TodoRelatos

    ... poco: es simétrica pero tiene el tabique nasal ancho, dándole un aspecto chato —o, como dice ella, “aplastado”— y de generosas proporciones. Ella no me cree cuando le aseguro que me parece muy sexy, especialmente cuando sonríe o se pone de perfil.
    
    Dicho esto, ahora sí podemos continuar:
    
    Era verano y hacía un calor de mil demonios, así que bajamos las persianas y colocamos una silla para mí en el salón. Manuel deambulaba alrededor, observando a su chica con una mezcla de curiosidad y confianza.
    
    —¿Seguro que quieres cortárselo aquí? —preguntó con una sonrisa, mientras acariciaba distraído el brazo de ella.
    
    —Claro, será divertido —asintió ella, sonriendo con dulzura—. Es solo un cortecito veraniego, no puede salir mal. ¿Cómo lo quieres, Greg? —me preguntó, justo detrás de mí, con su mano derecha en mi hombro y su generoso escote rozando mi nuca.
    
    —Déjame bien rapado de detrás y de los lados, y de arriba, córtame lo justo para que pueda peinarme rápido —le expliqué, viendo todo borroso porque me había quitado las gafas—. Más allá de eso, confío en ti.
    
    A través del espejo que habíamos colocado delante, vi cómo Manuel se apegaba más a ella, apoyando una mano en su cintura, su gesto protector, tierno. Silvia giró la cabeza para mirarlo, luciendo su nariz ancha, mordiéndose el labio, y sus ojos se encontraron con la seguridad de su novio. Decidí animarla yo también:
    
    —Sabes que me encanta cómo cortas el pelo, Silvia —la halagué, viendo cómo al mismo tiempo su ...
    ... novio le acariciaba la mejilla con el pulgar—. Lo harás bien, ya verás.
    
    —Muy bien, pues quédate quieto y déjame hacer —me pidió ella, ahora más decidida, rascándome la cabeza con la mano, y con un brillo en la mirada.
    
    Empezó a separar mechones, deslizando las tijeras con cuidado, cortando despacio para hacérmelo agradable, suave. Cerré los ojos y disfruté de la sensación de sus dedos recorriéndome el cuello, la nuca, los costados…
    
    Manuel se echó en el sofá, observando con una sonrisa distraída, sin comprender que ese simple corte era un gesto mucho más íntimo para nosotros dos.
    
    Silvia era atenta y cariñosa con su chico: le hablaba con ternura, le acariciaba el brazo cuando él se acercaba, compartía miradas suaves que denotaban confianza y afecto... Pero a cada mechón que me cortaba, su mirada se volvía más profunda, sus gestos más delicados, como si me estuviera regalando algo que solo yo podía recibir… Me estaba dedicando aquel momento.
    
    —¿Lo quieres más corto? —me preguntó ella con voz dulce.
    
    Antes de que pudiera decirle que sí, Manuel nos sobresaltó tras mirar su móvil, levantándose rápidamente y exclamando un “¡Hostia!”:
    
    —Me tengo que ir: hoy entraba antes al curro.
    
    —¡Ay, corre, no llegues tarde, cariño! —le apremió su novia, acercándose a él para despedirse.
    
    Silvia quería darle un buen beso en los labios, pero tuvo que conformarse con uno rápido —aunque tierno— en la frente. Segundos después, y tras darme un rápido apretón de manos, salió por la ...
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