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Cálido y sentimental
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... por dentro. Pero no lo demostré. Solo la miré, le pasé la mano por el hombro, y le dije: —Yo también me he sentido así. Pero aquí no se trata de encajar. Se trata de quedarte. De quedarnos. Y ella no respondió. Pero no se fue. Y eso, para mí, fue suficiente. —No soy tan buena con los hombres como tu —dijo Camila. Así, de repente. Como quien suelta una frase cualquiera, pero espera que alguien la escuche de verdad. No era una confesión dramática. No lloraba, no se quejaba. Lo dijo mirando al suelo, con la voz neutra. Pero yo la conozco… y cuando Camila habla sin emoción, es porque por dentro se le están moviendo todas. La miré de reojo, sin invadirle el espacio. —¿Y eso te duele? —le pregunté, sin juicio. Ella se encogió de hombros. —No sé. A veces sí. A veces no. Acá en casa ustedes andan tocándose todo el tiempo, se hablan de una manera que no me hablan a mí, se pelean y se reconcilian… y yo… nada. Quise decirle que hay tiempo, que el amor no tiene reloj, que lo importante es encontrarse a una misma primero. Pero no lo hice. Porque a los 16 años, una no quiere filosofía, quiere certezas. Quiere sentirse elegida. Y yo lo sabía. —¿Sentís que nadie te mira así, como tú quieres? —le pregunté. Ella no respondió. Solo apretó los labios, como quien guarda una lágrima que no quiere mostrar. Entonces hice lo único que podía: la abracé. Sin palabras. Sin explicaciones. Solo la abracé. Porque en ese momento no necesitaba respuestas. Solo necesitaba que alguien le recordara que la ...
... amábamos. Que hay muchas formas de amor, y que ella era, es, y será profundamente amada. Aunque todavía no lo entienda del todo. Después del abrazo, nos quedamos ahí, arrodilladas ante la mirada de Samuel, con Emilia profundamente dormida en sus brazos y la tarde cubriendo la casa como una cobija liviana. Camila no dijo nada por unos segundos… Y entonces, como si necesitara cambiar el canal emocional, preguntó: —¿Por qué los bebés huelen tan rico si no usan perfume? Sonreí. —Porque son nuevos —le dije—. Como los cuadernos al empezar el año. Todavía no tienen ni una mala palabra escrita encima. Ella soltó una risita. —¿Crees que Emilia va a ser como yo? —Depende de si se junta más contigo—respondí, guiñándole un ojo. —Entonces si—dijo. Reímos. Esa risa liviana, chiquita, como quien no quiere despertar a nadie, pero siente alivio en el pecho. Hablamos de todo y de nada. De lo feo que se había puesto el uniforme del colegio. Del helado de coco que ya no venden en la tienda. De la vecina que siempre barre la acera dos veces al día, aunque no haya ni una hoja. Camila se estiró, agarro la verga de Samuel con la mano y me preguntó: —¿Y vos cómo sabías que Samuel te gustaba de verdad? Pensé un segundo. —Porque cuando hablaba, yo dejaba de pensar en todo lo demás. Y porque me hacía reír. Pero de esas risas que te sacan aire, no solo sonrisa. —Mmm… aún no me ha pasado eso —dijo. —Entonces espera. No te conformes con menos. Ella asintió, y acercó su cabeza a la verga, acariciándola con su ...