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Cálido y sentimental
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... rostro, o dejando que la verga acariciara su rostro, mejor. Sin prisa. Sin más preguntas. Y en ese momento, me atreví a darle un beso en la boca, el cual ella aceptó con agrado, mi lengua entro en su boca como tantas veces, pero en el medio del beso, noté que se excitaba mucho más, pensé que quizás ella se sentía más cómoda con mi lengua en su boca que con la verga de Samuel. Camila se separó de mí. Samuel se recostó en la cama con Emilia en su pecho y su verga totalmente empalmada, sus piernas abiertas nos abrigaban a ambas, una lagrima salió de los ojos de Camila… y hablo con rabia contenida, como quien se habla a sí misma para evitar sentir demasiado: “No puedes enamorarte, tú lo sabes.” Lo repitió. Y luego lo dejó ahí, mirándome. Esto parecía una montaña rusa. Había pasado de la euforia, la felicidad y la satisfacción a sentirse dominada por una desesperada necesidad de amor, y esa ansia empeoraba cuanto más tiempo nos quedáramos en silencio. —Porque si te enamoras, te vuelves débil. Porque si te enamoras, te distraes. Porque si te enamoras, te expones —susurró, repitiendo lo que alguna vez creyó verdad. Pero estaba yo. Yo la miraba diferente. La escuchaba sin corregirla. No sabía de sus miedos, pero aun así me acercaba. Y eso… la aterraba. Camila cerró sus ojos de golpe. Agacho su cabeza y se escondido en la zona en que el muslo de Samuel se une con sus testículos. —No puedes enamorarte… —repitió—. Tú lo sabes. Pero su corazón, rebelde como ella, empezaba a latir con ...
... preguntas. Y en el fondo, bien en el fondo, ya no estaba tan segura de querer obedecer esa vieja advertencia. —Desnúdate… —le pedí Camila se levantó, si había algo que sabía hacer y que había aprendido de nuestros padres era a obedecer. Levantó su cabeza, ni la tristeza que la ahogaba le permitió dudar. Se puso de pie y lo hizo. Se quitó la ropa desenfrenadamente; le temblaban las piernas. Entonces, la miré completa, era una chica hermosa, mi hermana era la mas dulce de las jovencitas. La invité a arrodillarse nuevamente a mi lado y así lo hizo. Su mirada titulaba suplica mientras sollozaba, comenzó a prometer que haría cualquier cosa que le pidiera, cualquier cosa… No podía soportarlo. Pero como un rayo que golpea de repente, lo entendí. Camila se había enamorado, se había enamorado de mí. Y comprendí lo difícil que podía ser para ella que agitaran delante de ella el objeto de su deseo. Por eso a veces nos evitaba, por eso en ocasiones era distante. Su cabello liso y rubio rojizo enmarcaba su hermosa carita. Camila me sonrió. La habitación estaba bien iluminada y olía a lavanda, lo cual resultaba agradable. Camila se sentó en el suelo, olvidándose por un momento de la verga de Samuel y mirándome fijamente. De manera inconsciente se había declarado ante mí y lo sabía y además sabía que yo lo sabía. Entrelazó las manos. Cuando vi como se manejaba rectifiqué respecto a su edad. Tenía 16 años, pero yo a su edad era una niña crédula, virgen y solapada. Camila ya había vivido mucho ...