1. Rescatado en la tempestad. (Parte 1)


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos

    ... son demasiado para alguien sin experiencia, me refiero a un novato como tú, ¿me entiendes? —dijo con una mirada cómplice, dejando claro que se refería al tamaño de su descomunal pene.
    
    —Ya te entiendo, tito. ¿Tan grande es? —pregunté, incapaz de contener mi curiosidad.
    
    —Sí, sobrino. Mide 24 centímetros en erección y gana mucho en grosor. Muchos y muchas han presumido de poder con ella y se han arrepentido rápidamente —explicó con sinceridad, aunque noté un destello de atracción en sus ojos—. Lo único que puedo ofrecerte es consejo, confidencialidad para que me cuentes lo que quieras o me preguntes cualquier duda. Pero, sinceramente, no creo que sea oportuno que pase nada entre nosotros.
    
    —¿Ni siquiera podría tocarla para saber cómo es el pene de otra persona, tito? —pregunté, sorprendido una vez más por mi audacia.
    
    —No, sobrino. Soy un hombre de carne y hueso, y tengo mis límites para resistir algo que me gusta… pero… —hizo una pausa, su voz cargada de intención.
    
    —¿Pero…? —insistí, intrigado por el rumbo de sus palabras.
    
    —Pero… yo duermo como un tronco, ¿me entiendes? —concluyó, alzando una ceja mientras esbozaba una sonrisa pícara.
    
    No podía creer lo que acababa de escuchar. Las palabras de mi tío resonaban en mi cabeza, claras e inequívocas: me había dado permiso para tocarlo mientras dormía. Pero una pregunta me quemaba: ¿hasta dónde podía llegar?
    
    —No me importa en absoluto que disfrutes del contacto con alguien que te quiere y a quien tú quieras ...
    ... —dijo mi tío con una sonrisa cálida—. ¿Te parece si nos ponemos cómodos del todo y nos vamos a dormir?
    
    —Me parece bien, tito Dani —respondí sin dudar, mi voz más segura de lo que esperaba, dando paso a que él se quitara el slip con un movimiento natural, quedando completamente desnudo a mi lado.
    
    Siguiendo su ejemplo, y sintiéndome más libre y confiado que nunca, me deshice de mi ropa interior y me tumbé junto a él, la piel expuesta al aire cálido de la habitación. Mi tío me dio la espalda antes de que pudiera recrearme la vista con su gran falo y, fiel a su costumbre, se sumió en el sueño casi al instante. Antes de que se durmiera, con el corazón latiendo con fuerza, me acerqué a él y lo abracé por la cintura, cuidadoso de no cruzar ninguna línea íntima. Pero al acercarme, mi pene, aún erecto, rozó accidentalmente su muslo.
    
    —Vaya rabazo que calzas tú también, sobrino, ¿eh? —dijo con una risa baja, sin moverse un ápice, su voz cargada de un tono juguetón antes de sumirse de nuevo en el silencio.
    
    Cinco minutos después, el leve ronquido de Daniel llenó la habitación, señal de que dormía profundamente. Yo permanecí aferrado a su cuerpo, cálido y fuerte bajo mis manos. Aunque el aire de la noche traía un frescor que contrastaba con el calor del verano, no me aparté de él. Su cercanía me envolvía, y me quedé así, abrazado a él, hasta que el sueño finalmente me venció.
    
    No sabía cuánto tiempo había pasado desde que nos acostamos, pero al despertar me encontré envuelto en ...
«12...91011...16»