-
Rescatado en la tempestad. (Parte 1)
Fecha: 31/03/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... inmóvil, con los ojos abiertos de par en par, como si mi confesión lo hubiera dejado sin palabras. Durante esos cinco o diez segundos, el tiempo se detuvo. Creí que había cometido un error irreparable, que se levantaría furioso de la cama y correría a contárselo a mi padre. El pánico me apretó el pecho, y cuando intenté retractarme, balbuceando un débil “Bueno, lo que quería decir…”, él llevó un dedo a mis labios, silenciándome. Mis ojos se llenaron de lágrimas, temiendo lo peor. —Gonzalo, sobrino, por el amor de Dios, no llores. No estoy enfadado —dijo con una calma que me envolvió al instante—. Me ha sorprendido que digas que te gusto. Esperaba que me contaras que eres gay, que te excitas con otros hombres, pero no pasa nada. —¿No estás enfadado, tito? —pregunté, secándome las lágrimas con el puño, mi voz aún temblorosa. —Claro que no, Gonzalo. Te dije que nada me iba a alterar y que quería que te abrieras conmigo. Solo busco que estemos de igual a igual. Te quiero mucho, sobrino, y solo quiero que te sientas cómodo contigo mismo —explicó, su voz firme pero cargada de cariño—. Vamos por partes. Primero, gracias por tener el valor de confesarme tu orientación sexual. ¿Soy el primero que lo sabe? —Sí, tito. No se lo he dicho a nadie, ni siquiera a mis amigos —admití, sintiendo que un peso se aligeraba. —Bien, no hay problema, pero deberías compartirlo pronto con quienes confías —continuó—. Lo segundo, quiero que sepas que yo soy bisexual. Me atraen tanto ...
... hombres como mujeres, así que entiendo perfectamente cómo te sientes. Quedé boquiabierto, incapaz de procesar su revelación. —¿De verdad, tito? ¿Por qué no me lo habías dicho antes, si sospechabas que era gay? —Porque eras demasiado joven, Gonzalo. Ahora eres un adulto, capaz de entender y razonar. Y, sabiendo lo homófobo que parece tu padre, no quería arriesgar nuestra relación ni la que tengo con tu familia —explicó, sus palabras tan lógicas que no pude rebatirlas ni reprocharlas. —¿Entonces no estás enfadado por lo que te confesé sobre ti? —pregunté, aferrándome a la esperanza de que al menos nuestra relación no cambiaría. —Hombre, te soy sincero, sobrino. Eres un hombre muy guapo y atractivo, pero eres mi sobrino, y eso lo hace inapropiado, por mucho que ambos pudiéramos desearlo —dijo con franqueza—. Además, si nadie sabe de tus gustos sexuales, supongo que eres virgen. Deberías reservar tu primera vez para alguien a quien ames de verdad y sepa tratarte adecuadamente. —Pero yo te quiero, tito —solté, sorprendido por mi propio atrevimiento, las palabras escapando antes de que pudiera detenerlas. —Nuestro cariño es familiar, Gonzalo. Y aunque aceptara tener sexo contigo, no creo que sea la persona adecuada para tu primera vez —respondió, su tono serio, pero con un dejo de experiencia. —¿Y eso por qué? —pregunté, mi curiosidad abriendo la puerta a una conversación aún más íntima. —Porque yo solo soy activo, Gonzalo. Es decir, yo penetro, y mis dimensiones ...