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Presa urbana. Cap. 13
Fecha: 31/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
Capítulo Trece Pasaron los días. Ron no estaba seguro de cuántos. No había salido fuera del edificio al que llamaban la Oficina desde que había llevado a La Hembra a él. El tiempo de custodia se agotaba, pero no estaba seguro de cuánto tiempo quedaba. Siempre mantenían las mujeres un número de días especificado, entre cinco días y dos semanas, dependiendo de lo que hubieran contratado. Había un procedimiento estándar para romper sus ciclos de sueño normales, para mantenerlas desorientadas e inseguras del paso del tiempo. Por lo general, había varios hombres en el trabajo. Había estado haciendo todo por sí mismo, lo que significaba que también había roto sus patrones normales. Tenía alguna ayuda del personal de la Oficina, cierto. Se aseguraban de que La Hembra estuviera alimentada y tuviera de beber cuando él no podía hacerlo. La vigilaban en todo momento, tal como hacían con todas las otras mujeres. De todos modos, se sentía cansado y agotado por las exigencias puestas en él. Cuando dormía, era un sueño pesado, sin sueños, y cuando se despertaba se sentía un poco menos descansado que antes. Pero cada vez que se despertaba pensaba en La Hembra, esperándole, con collar y sumisa. Estaba desnuda, su cuerpo perfecto disponible, a la espera de su contacto, tanto si era un azote o una caricia. El problema era que ella era demasiado sumisa, totalmente. Había estado tratando de encontrar sus límites y empujarla más allá de ellos. A pesar de que se había resistido a algunas ...
... cosas, nunca fue por mucho tiempo. No habían parecido gustarle los tapones de entrenamiento, cada vez más grandes, que le había insertado, pero tampoco había luchado con mucha fuerza. Tenía la impresión de que sus luchas estaban más orientadas a averiguar cuáles eran los límites deél, a espolearle a tratarla con más dureza, con más crueldad. Tal vez había sido demasiado blando con ella. No estaba seguro. Estaba tan cansado que le era difícil pensar con claridad. Pero estaba seguro de que había hecho todo lo que se le había ocurrido. La había colgado con los brazos y las piernas abiertas, y utilizado un vibrador para hacerla correrse una y otra vez hasta que sollozó y gimió a través de la mordaza y no pudo mantenerse más tiempo de puntillas – sin que importara que la hubiera dejado colgando dolorosamente de las muñecas. Había protestado cuando había llevado a otros hombres para verle hacerle eso a ella. Siempre lo hacía. Al final, no prestaba atención a la audiencia mientras él la hacía gritar y aullar debido al poder de los orgasmos que extraía de ella. Había dejado que Lisa compartiera celda con ella. No pareció reconocer a la rubia esbelta como la choferesa de la noche en que había sido traída a la Oficina. No se había opuesto a la cercanía de otra mujer desnuda cuando se acurrucaban juntas en el colchón para mantener el calor. No se había opuesto a que hubieran puesto a ambas en una jaula más grande con aún más mujeres desnudas, en una sala más fría que garantizaba ...