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Presa urbana. Cap. 13
Fecha: 31/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... y se alejó rodando. Se agarró a los barrotes de la celda. “¡Quítame esta cosa de encima!" exigió. "¡Quítame esta cosa deencima! ¡AHORA!" Él no dijo nada. Sacó la llave de la puerta de la celda y la abrió. Ella dio un paso atrás cuando vio el destello de sus ojos y se cruzó los brazos sobre el pecho. “¿Quieres que te lo quite?" preguntó en voz muy calmada y suave. "¿Quieres que te lo quiteahora?" Se detuvo en el interior de la celda y cruzó los brazos a su vez. "¿Tal vez estás ya lista para la cosa real? ¿Tal vez quieres la cosa real en su lugar?" De pronto se encogió contra la pared del fondo de la celda. Ahora parecía preocupada. "N... no," negó con la cabeza. Empujó el cazo con el pie. Estaba tan abollado que no podría utilizarse más. "Ven aquí," ordenó. Ella vaciló. "¡Ven AQUÍ!" gritó. Dio un salto y se acercó a él. Todavía tenía los brazos cruzados en plan protector. Los ojos muy abiertos y temerosos. "Baja las manos," ordenó. Obedeció. Sacó una llave del bolsillo y la introdujo en el pequeño candado que mantenía el arnés en su lugar. "Por favor... no..." gimoteó. "Silencio." Dejó lo que estaba haciendo solo para abofetearla. Ella dejó escapar un pequeño grito de sorpresa y susto. Empezó a levantar la mano hacia la mejilla pero se detuvo. Él abrió el candado y se lo quitó, poniéndolo en el bolsillo junto con la llave. Le quitó el arnés de cuero y lo echó a un lado. La miró a los ojos. Todavía estaban muy abiertos, aún temerosos, pero ...
... allí había algo más, cambiante y en movimiento, en lo profundo. No sabía lo que era, pero le gustaba lo que veía. "Ven aquí." La agarró del pelo y tiró de ella hasta la mitad de la celda. "De rodillas." "Por favor," gimoteó. "Por favor, Amo...” "Dije 'silencio'" le espetó. Le dio una fuerte palmada en el culo, haciéndola gritar. Se dejó caer de rodillas sin que le soltara el pelo. Le volvió la cara hacia la celda de enfrente. La mujer de la celda estaba en cuclillas contra la pared, mirando la escena con lo que podría ser unos ojos abiertos por el horror o simplemente una actuación muy buena. "Agáchate," ordenó. Le empujó la cabeza hacia adelante y hacia abajo hasta que la nariz estuvo tocando el frío piso de cemento. Podría haberlo hecho en el colchón, pero no se sentía inclinado a la más mínima piedad. Ella puso las manos para sostenerse y se las retiró a la espalda con rudeza. Le llevó sólo un momento bloquearle las muñecas con las esposas que había pedido. La posición forzaba a los hombros contra el suelo, el culo en alto y abierto. "No..." gimió. "¡Por favor, Amo!" "¡SILENCIO!" rugió. La azotó con fuerza. Gritó, pero no saltó. Le empujó las manos encadenadas casi hasta los omóplatos. "Déjalas ahí," le dijo. El tapón no salía con facilidad, a pesar de todo el lubricante que había usado cuando se lo había metido. Gruñó una vez que la parte más ancha salió fuera. Estaba bastante limpio. Las cautivas en entrenamiento anal eran alimentadas con una dieta ...