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Presa urbana. Cap. 13
Fecha: 31/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... hombros. "Eso es todo lo que me dijeron. Tal vez sea mejor que se dé prisa." "Tal vez me limite a ir paso a paso," Ron bostezó y se desperezó. "Auuuu," Lisa ladeó la cabeza y le miró. "¿Está cansado? ¿Ella es demasiado...?" gritó y pegó un salto cuando le dio una palmada fuerte, fuerte en el culo. "Cuida tu boca," Ron le advirtió. "Por supuesto... Amo," sonrió mientras veía como se iba. Su expresión era tan presumida que le dieron muchas ganas de borrarla de su cara. Le gustaría mucho más verla jadeando y sollozando y pidiendo clemencia. Tal vez más adelante. Tal vez no. Iba a tener que tomarse un largo, largo período de vacaciones cuando todo esto terminara. Estaba en la cafetería del segundo piso. La Hembra estaba en otra celda en el tercer piso. Era una celda grande, tal vez ocho pies por diez (unos 2,40 por 3 m). Justo enfrente había otra celda del mismo tamaño. Entre ellas había un pasaje de no más de cuatro pies (como 1,20 m) de ancho. Según recordaba, la actual ocupante de esa otra celda era una atractiva rubia en mitad de la veintena. Era alta, de piernas largas y rubia natural. En otras circunstancias podría haberla descrito como impresionante. Al lado de La Hembra, sin embargo, parecía pálida e insustancial. Las dos mujeres no parecían gustarse en absoluto. Tomó las escaleras hasta el tercer piso. Quería tomarse su tiempo. Si La Hembra se estaba volviendo loca, podía significar que por fin había encontrado algún límite que no iba a cruzar sin que ...
... él la empujara. Cuando llegó a la puerta que daba a las celdas se encontró un pequeño grupo de tres hombres y dos mujeres que estaban en el pasillo. Oyó gritos procedentes del interior de la habitación, remarcados por sonidos metálicos ocasionales. Sonaba como si La Hembra estuviera utilizando el cazo de aluminio de la comida para golpear los barrotes de la celda. Hubo otro, más fuerte seguido de un grito enojado. "¿Qué pasa aquí?" preguntó. La pequeña multitud empezaba a disolverse. "No lo sabemos," le dijo uno de los hombres. "Empezó hace un par de minutos. Parece realmente enfadada por algo." Hubo otro fuerte golpe, seguido de lo que sonaba como un chorro de insultos. Las palabras estaban en un español acelerado. "Sí, eso parece," Ron asintió. "Supongo que será mejor que entre." "Tú... esto... ¿necesitas ayuda?" El hombre parecía a la vez esperanzado y aprensivo. "No," Ron negó con la cabeza. "Gracias. Pero me gustaría que me traigas algo." "Está bien..." *** Entró en la habitación justo cuando La Hembra parecía haberse quedado sin aliento. Volvió la mirada de la mujer de la otra celda hacia él. Lo único que llevaba era el collar y el arnés que mantenía en su lugar el tapón anal de entrenamiento. Había fuego en sus ojos y respiraba con dificultad. Estaba en pie con las piernas abiertas, blandiendo su cazo, con el pelo salvajemente alborotado. Resultaba espectacular. "Deja el cazo," le espetó. Lo dejó caer entre sus dedos y resonó en el suelo ...