1. Presa urbana. Cap. 13


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... especial. Nutritiva y abundante, pero "baja en residuos", como le habían dicho. Puso el tapón a un lado. Al oír el sonido de la cremallera, vio que el cuerpo le temblaba de nuevo de miedo.
    
    "Abre las piernas," dijo. Ella gimió.
    
    "Por favor..." comenzó.
    
    "¡HAZLO!" Le dio una fuerte palmada en el culo. Gimoteó y sollozó y obedeció. Mantuvo los ojos en ella mientras se ponía el condón. El paquete decía que estaba lubricado especialmente. Esperaba que fuera suficiente. Se puso de rodillas inclinado hacia delante, sosteniendo la polla en una mano para guiarla adentro. La sentía dura como una roca, e igualmente despiadada.
    
    Aulló cuando sintió la cabeza de su erección contra su ano. Aulló de nuevo cuando empezó a empujar lentamente dentro de ella. Lubricado o no, no resultaba fácil. Todavía estaba muy prieta. Empujó con más fuerza, y ella soltó un alarido. Tensión. Terror. Pánico. Podía sentir todas sus aprensiones brotando de su cuerpo aterrorizado.
    
    No trató de encajar toda la polla en su hermoso culo redondo – era demasiado y demasiado pronto. Ahora temblaba violentamente, pero por suerte no luchaba ni intentaba retirarse. Se detuvo después de llegar a unas dos o tres pulgadas (unos 5 a 8 cm.), sintiendo los músculos apretados alrededor de la polla. Le acariciaba suavemente la espalda.
    
    "¿Quién soy yo?" preguntó.
    
    Todo lo que hacía era gemir. Comenzó en agudo y subió más alto. La sacó un poco y le dio un breve impulso rápido. Ella chilló.
    
    "¿Quién soy yo?" ...
    ... repitió.
    
    "A... a... am..." empezó a decir. La sacó y metió un poco de nuevo. Esta vez ella gruñó.
    
    "¿QUIÉN SOY YO?"
    
    "¡Amo!" se lamentó.
    
    "Dilo," repitió el corto empellón.
    
    "¡Amo!" repitió.
    
    Se la metió en el culo varias veces más. Cada vez, ella dijo 'Amo' con un gruñido entrecortado. Estaba todavía asustada, todavía aprensiva, pero mucho menos tensa. Ella había tenido suficiente para la primera vez.
    
    Cuando por fin salió de ella, le soltó una de las muñecas de las esposas, se levantó y se quitó el condón y lo tiró al lado del tapón. Cogió el cazo y golpeó con él una vez los barrotes de la celda. Casi de inmediato llegó Lisa, desnuda y con collar, llevando una palangana llena de agua tibia y jabón, un paño y una toalla pequeña. La Hembra seguía arrodillada inclinada sobre en el suelo, gimoteando, temblando y sollozando. Lisa la miró y luego volvió a mirar a Ron. Cuando abrió la puerta de la celda, Lisa colocó la palangana en el suelo delante de La Hembra y colocó el paño y la toalla junto a ella. La Hembra alzó brevemente la mirada, pero se quedó inclinada sobre en las rodillas. Lisa se apresuró a salir, mientras que Ron cerraba la puerta de la celda. Agarró a La Hembra por el pelo y tiró de ella para que se pusiera de pie. Le soltó el pelo y luego dio un paso atrás.
    
    "Mírame," le ordenó. Aun sollozando, se dio la vuelta con cautela, todavía de rodillas sobre el duro suelo. Señaló su polla, erecta y dura. "Lávala," le dijo. "Y lávala bien, porque después la vas a ...
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