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La mujer de mi hijo (2)
Fecha: 04/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 2 Si mi historia no fuera verídica —si en vez de esto que estoy contando fuera el guion de una telenovela barata, de esas que pasan por la tarde en la tele— Michelle habría aparecido en casa del brazo de Tobías, con una sonrisa radiante, y ahí nomás, al verla, yo me habría quedado duro, estupefacto, dándome cuenta de que era la misma pendeja que me había hecho un pete en mi auto en una madrugada tres años atrás. Pero no. Por suerte —o por desgracia, no sé— la vida no fue tan de manual. Aunque, dentro de la tragedia que todo esto terminó siendo, debo admitir que tuve suerte. O quizás, justamente, ese detalle que voy a contar ahora fue lo que terminó de empujar todo hacia la mierda. Cuestión de perspectiva. El tema es que cuando Estela me tiró la bomba de que Tobías estaba de novio, de que la cosa venía seria, que quería presentárnosla, al otro día, ya en la oficina, no pude resistirme. Me encerré con la excusa de que iba a revisar unos informes y abrí Instagram. No tenía a Tobías como amigo. Ni siquiera lo seguía. Para quien preguntara —aunque en realidad nadie lo hacía— yo podía decir que no usaba mucho esa red social. Que era más de leer el diario, de Twitter, qué sé yo. Pero la verdad es que sí la usaba. Y bastante. Me hablaba con un par de minas, intercambiaba alguna que otra foto, y aunque con pocas había concretado algo, el jueguito me divertía. Era una forma de respirar aire nuevo. Y también era una forma de mantener las cosas separadas. No ...
... quería que mi hijo viera mis movimientos. Que nuestros mundos se mezclaran. A mí me calentaban las veinteañeras, y quería evitar meterme con una que fuera conocida de mi hijo. Qué ironía. Así que esa mañana, con la puerta de la oficina cerrada, el celular sobre el escritorio y el corazón latiendo un poco más fuerte de lo habitual, busqué el perfil de Tobías. Y empecé a revisar su lista de seguidores. No me costó nada encontrarla. Apenas escribí “Mi” en el buscador, apareció su nombre: @MichelleChapelle. Y, sí, ahí estaba ella. Era inconfundible. La misma cara, los mismos ojos de hielo, ese aire de nena con alma de diosa perversa. La misma rubia que se había tragado toda mi leche sin pestañear, la que me había dicho “vengo del infierno”, la me apretaba la pija con esos deditos finos. Ahí estaba. Ahora, oficializada como la novia de mi hijo. No podía creer mi mala suerte. Nunca fui bueno en las matemáticas, pero era lo suficientemente inteligente como para darme cuenta de que esto que me estaba pasando equivalía a ganarme el Quini 6. Aunque, a la inversa. Porque ahora no ganaba nada. Ahora solo perdía. Me metí en el perfil de Michelle como quien entra a una cueva prohibida. El corazón me latía más fuerte que en cualquier operativo nocturno. Ya sabía que era ella. El nombre, la edad, la mirada... todo encajaba como una pieza maldita en un rompecabezas que preferirías no haber armado nunca. La primera foto que aparecía ya me dejó babeando. Estaba en un probador, ...