1. La mujer de mi hijo (2)


    Fecha: 04/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... no había llegado a cogérmela.
    
    La última imagen fue la estocada final. Estaba de espaldas de nuevo, esta vez con una pollerita negra con tajo, y una remerita corta atada al cuello que dejaba toda la espalda al aire. El culo, otra vez protagonista. La pollera apenas tapaba el inicio de las nalgas. Abajo tenía unas botas negras que le daban un aire de pendeja perversa, de esas que juegan con el peligro porque saben que lo dominan.
    
    No sé cuánto tiempo estuve así. Mirando, recordando, con la verga tan dura que parecía a punto de romper el pantalón.
    
    Salí de la aplicación de golpe. Me quedé un rato sentado, sin lograr que la erección desapareciera. No sabía si quería llorar, masturbarme o romper el teléfono contra la pared.
    
    Había pasado tanto tiempo... Y sin embargo, la calentura seguía intacta.
    
    Me recriminé a mí mismo por estar pensando en ella de esa manera tan obscena. Ahora era la novia de mi hijo. Ahora era intocable. Muchas veces había pasado el límite de lo ético, pero ahora estaba ante una pared que no pensaba romper.
    
    Michelle…
    
    Sí, me había dado una de las mejores experiencias sexuales de mi vida, pero ahora estaba con Tobías. Yo ya no era un veinteañero, así que debía actuar como el adulto de cuarenta y un años que era. Un adulto que había tenido una vida llena de adversidades, pero que se las había arreglado para ascender en la empresa donde trabajaba, hasta el punto de ser la mano derecha del dueño. Debía aplicar la frialdad que tenía cuando debía ...
    ... despedir a un empleado. Simplemente, tenía que dejar atrás lo que había pasado con Michelle.
    
    Me costó volver a concentrarme en el trabajo. Y eso que siempre fui un tipo responsable. De esos que no se cuelgan con boludeces, que no se distraen fácil. Cuando estaba en la oficina, trataba de ser lo más productivo posible. No era joda tener tanta gente a cargo. Había que dar el ejemplo. Y para alguien como yo, que había empezado de abajo, eso no se olvidaba. Yo sabía bien lo que era ganarse el respeto desde abajo. Por eso, cuando llegué a tener mi escritorio, mis decisiones, mi cafetera propia, lo valoraba.
    
    Y sin embargo, Michelle… solo ella podía hacerme perder esa concentración por canto tiempo.
    
    Salí de su perfil y suspiré. Me acomodé en la silla, miré por la ventana como si pudiera sacarme la calentura del cuerpo mirando el cielo gris de Buenos Aires.
    
    Cuando volví a casa, en el auto, ya era de noche. Las luces de los faroles se reflejaban en el parabrisas, y todo parecía más silencioso que otras veces. Pensé en las coincidencias de la vida. ¿Dónde la habría conocido Tobías? ¿Habría sido en ese mismo boliche del que la vi salir aquella madrugada? ¿Había vuelto ella a frecuentar ese lugar después de aquella noche conmigo? ¿Y si nunca dejó de ir? ¿Y si, entre todas esas veces, justo se cruzó con mi hijo?
    
    Todo eso me daba vueltas en la cabeza mientras el auto avanzaba solo, como en piloto automático.
    
    Me repetía que tenía que madurar. Que tenía que entender que las ...
«1234...9»