1. La noche que cambió mi vida 1


    Fecha: 06/04/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos

    ... siguieron las participaciones de los ponentes. El primero en subir fue Siro, que, tras las presentaciones de rigor y breve introducción de su ponencia, comenzó a exponer. No pude evitar sentir orgullo viéndolo en el entarimado, recordé nuestras conversaciones del desayuno y tenerlo cerca, muy cerca con su polla encajada y dura entre mis nalgas. A pesar de ser consciente de que fue una anécdota que se borraría con el paso del tiempo, un cosquilleo en la polla provocó que me moviera inquieto y mirase a los lados deseando que nadie se hubiera dado cuenta de mi descuido. Es como si temiera que pudieran leerme el pensamiento.
    
    Casi de inmediato, comencé a notar malestar y sudores fríos. Necesitaba salir de allí. Me abrí paso en el auditorio y salí lo más rápido que pude a tomar el aire. Una vez fuera del hotel, Inspiré profundamente y exhalé el aire emitiendo un ruidoso gemido. El aire frío de la montaña me sentó bien, me senté en una de las piedras que limitaban el jardín de entrada hasta que me recuperé. Saqué el móvil y llamé a Sara, pero no me hice con ella. Le envié un mensaje interesándome por el estado de nuestra pequeña. Seguro que encontraría extraño el mensaje ya que intercambiamos mensajes por la mañana y me informó de que casi estaba recuperada.
    
    Estuve un buen rato fuera, me di un paseo por los alrededores despejándome e intentando encajar en mi cabeza todo lo sucedido desde la noche anterior. No conseguía entender cómo había llegado a admitir hacerle una paja, ...
    ... ni permitir que Siro se le acercara hasta el punto de notar su polla en el culo. Aquello era impropio de mí y muy vergonzoso. Tanto tiempo pasó que no se dio cuenta de la hora, vio salir personas al exterior a tomar el aire. Había llegado la hora del descanso.
    
    Cuando accedí al interior del hotel, mis ojos fueron a parar al mostrador de recepción, donde Siro debatía cordialmente con dos personas. Supuse que una debía ser la jefa. Podía imaginar la conversación sin necesidad de escucharla, ambas partes se disculpaban mutuamente cada cual por la parte que les tocaba. El lenguaje no verbal de Siro mostraba un tono conciliador, nada que ver con el de la noche anterior.
    
    Me crucé con los compañeros de oficina, a los que había visto por la mañana sólo de pasada. Me interrogaron sobre lo sucedido la noche anterior y cómo había sido pasar la noche en la misma habitación de Siro. Al que, dicho sea de paso, todos parecían conocer mejor que yo. Fui bastante parco en las explicaciones, conté los hechos sin valoraciones personales, ni estridencias, restándole importancia y dando al hecho el cariz de simple anécdota.
    
    El resto de la mañana pasó como habitualmente en este tipo de eventos, charlas intrascendentes, bromas entre compañeros y aburrimiento de ponencias.
    
    En la comida, me senté con mis compañeros, Siro con el resto de los miembros directivos, en mesa elegida y atendidos con premura y agasajo de los mejores camareros. Me sentó bien distraer la mente de lo sucedido en las ...