1. La noche que cambió mi vida 1


    Fecha: 06/04/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos

    ... delante de los amigos. No me deja muy alto en la escala de masculinidad.
    
    Dije esto último levantándome sin evitar echarle un vistazo a su polla.
    
    - ¿Por qué niegas que te gustó? Lo disfrutaste.
    
    - Ja, eso son imaginaciones tuyas. No vas a convencerme con elogios o buenas palabras. No se va a repetir.
    
    - Pues es una lástima.
    
    - No te quejes, piensa que te has llevado más de lo que le he dado a nadie.
    
    - Quiero más. Me respondió mirándome fijamente.
    
    - Pues no hay más, hazte a la idea. Además, hoy te darán una nueva habitación y podrás hacerte las pajas que quieras con toda la tranquilidad que pedías anoche.
    
    - Si llego a saber…jajaja
    
    - Va, ya está bien de tonterías. Dije dando por finalizada la conversación.
    
    Los dos nos levantamos de la cama, innegablemente empalmados, yo con slips, él desnudo presumiendo de una erección imponente. Abrí la boca con asombro, pero pronto recuperé el control para evitar que pensara que me gustaba.
    
    No había podido verlo antes de cuerpo entero, Siro rondaría los 55 años, aunque no los aparentaba, pasaría holgado del metro ochenta, se conservaba en buena forma, tenía un cuerpo equilibrado y musculado, aunque sin exagerar. Pelo corto y facciones cuadradas y varonil. No se le podía negar el atractivo.
    
    Me sacaría fácilmente diez centímetros de altura y en comparación con él, yo a mis 42 años, soy más delgado y con menor masa muscular, él es moreno de piel y cabello y yo castaño casi rubio. Contrastábamos en todo incluida ...
    ... la polla. La mía es de tamaño y grosor medio. La suya es gruesa, larga y, sin ser descomunal superaría los 20 centímetros con seguridad.
    
    Estuvimos afanándonos cada cual en lo suyo, me volví a duchar y a echarme la crema para mi delicada piel. Por suerte la de día no tenía olor. Cuando hube terminado de vestirme me rocié con una colonia suave de fragancias cítricas. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que la noche anterior no había probado bocado. Estaba hambriento, la verdad.
    
    Siro vestía algo más elegante, se apreciaba clase en la combinación de colores; pantalón chino, camisa y chaqueta se movían entre varios tonos de colores beige y marrones. Su fragancia masculina era más intensa que la que yo llevaba, algo dulce y amaderada de esas que no te cansas de olerlas. Olía bien. Esos centímetros de más en altura que me sacaba, su cuerpo fornido y la prestancia en el vestir le conferían un aire ciertamente atrayente.
    
    Estábamos a punto de salir, cuando Siro se detuvo. Quería decir alguna cosa, pero no encontraba la manera. Se veía que buscaba las palabras adecuadas. Se frotaba las manos ansioso.
    
    - Marcos, te has portado genial conmigo, nunca imaginé que podía pasar la noche con otro hombre y sentirme tan cómodo. Me alegro de haber coincidido contigo. Además, haces unas pajas magníficas. Finalizó guiñándome un ojo.
    
    Puse los ojos en blanco.
    
    - Paja, ha sido una sola paja. Dije, levantando el dedo índice enfatizándolo. - Y sí, soy muy bueno jajaja.
    
    - Hoy nos ...
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