-
Viendo a su esposa hacer porno
Fecha: 06/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: EDOWA, Fuente: TodoRelatos
... golpeaba en el pecho. Jorge se acercó un poco más, caminando en círculos a su alrededor, como un cazador que inspecciona a la presa antes de hincar el diente. —Mírate… —murmuró con esa sonrisa torcida—. Ese vestido no hace justicia a lo que tienes. La cámara necesita más… mucho más. Mario, mientras tanto, se acomodó en el sillón. No decía nada, pero su sola presencia imponía. Tenía los brazos cruzados, los ojos clavados en ella, como un juez que evaluaba cada centímetro de su cuerpo. Raúl observaba todo, paralizado. Su respiración estaba agitada, el sudor le resbalaba por la frente. Quería detenerlo, pero también quería ver. Quería huir, pero también se moría de ganas de saber cómo reaccionaría Keyla cuando la tocaran otros hombres. El camarógrafo ajustó el lente, enfocando directo al escote del vestido. —Cámara lista. Luces listas. El silencio fue brutal. Keyla sintió las piernas temblar, pero se mantuvo firme. El momento había llegado. —Bueno, pongámonos de acuerdo —dijo el camarógrafo, un joven de 28 años llamado Damián, cabello negro perfectamente peinado, con una voz firme y acostumbrada a dar órdenes—. Tendremos una pequeña escena aquí mismo. Ustedes tres van a desvestirla y van a manosearla, sobre todo su coño. Improvisen un poco, hagan que se vea natural. Y tú, Keyla… hazlo como si lo disfrutaras. Si no lo disfrutas, finge que es placer. Keyla tragó saliva. Aquellas palabras la atravesaron como cuchillos: “desvestirla”, “manosearla”. Sabía ...
... que era lo que había aceptado, pero escucharlo en voz alta lo volvía real, inevitable. —Podrían no ser tan bruscos con ella, es nueva en esto —intervino Raúl, dando un paso hacia adelante. Su voz sonaba tensa, insegura, como un marido que trataba de proteger lo que en realidad ya había entregado. Damián lo miró con una mueca de fastidio. —Señor, somos profesionales. Usted contactó a Culiovers Studios para hacer esta película, ¿no? Nosotros sabemos lo que vendemos. Y le pagaremos muy bien por ello, pero para que haya ganancias necesitamos que esto salga lo más morboso posible. La gente no paga por ver ternura… pagan por ver lujuria, por ver a su esposa usada como una verdadera estrella porno. Raúl apretó los dientes. Sentía que el suelo se le abría, pero no podía dar marcha atrás. —Sí… lo sé. Solo digo… ¿no se ganará más por el hecho de que prestamos nuestra casa? Damián soltó una carcajada breve y seca. —No se confunda. Nadie pagará un centavo extra porque el set sea su sala. Lo único que importa aquí es ella —dijo señalando a Keyla con el mentón—. Su cuerpo, su manera de gemir, lo que haga frente a las cámaras. Eso es lo que venderá. Keyla bajó la mirada un instante, sintiendo cómo las palabras la reducían a un objeto. Y sin embargo, la electricidad que recorría su piel no era solo de vergüenza. Parte de ella, oculta durante años, se excitaba al saberse observada, deseada por varios hombres a la vez. Mike dio un paso hacia ella, su sombra la cubrió ...