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No merezco llamarme hombre, ahora soy Gina Genoveva
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos
... en mí -me indicó. -Es mi miembro -confesé– Me dijo que era poco hombre y que lo tenía demasiado pequeño para satisfacerla. Es más, dijo que por mi culpa se convirtió en lesbiana. Danilo se extrañó. -No creas todo lo que dice -me aconsejó – Quizá siempre le gustaron las mujeres y te dio esa excusa-. Mientras decía eso, me desabotonó la camisa y empezó a desabrocharme el pantalón cuando reaccioné. -Pero ¡¿qué haces?! -Le pregunté. -Cálmate. Veamos si realmente lo tienes tan pequeña como ella dice -y súbitamente metió sus manos a los lados de mi calzoncillo y lo bajó a las rodillas, exponiéndome del todo ante él. Sonrió compasivamente. Me vio a los ojos y me dijo: -Te enseñaré algo -a la vez que se bajó el pantalón y su calzoncillo y fue por vez primera en vivo una verga que no fuera la mía. A primera vista, su pedazo de carne era al menos 5 veces mas larga y el doble de gruesa que la mía. -Esto -dijo Danilo -Es una verdadera verga. Compárala -La levantó y pegándola a la mía, como dos tubos que ven hacia arriba, sujetó ambas con su mano. Desde la base, mi verga cubría su dedo meñique y anular y apenas la cabeza se asomaba al dedo medio; mientras que la de él necesitaba dos manos para sujetarla. Me soltó el miembro y pegando su pelvis aún más a la mía me acarició los pezones. Jadeé del dolor, pero también de un placer hasta hoy desconocido para mí. -Gabriel -me dijo viéndome fijamente a los ojos. -Olvida lo que te dijo esa mujer, no vale la pena. Es ...
... tiempo de comenzar de nuevo… y para ello debes ser alguien nuevo. Acéptalo, con ese miembro, si puede llamarse así, nunca podrás tener una mujer. Pero puedes convertirte en algo distinto. ¿Tienes un espejo de cuerpo completo en tu cuarto? -Asentí con la cabeza. Con sus pies se terminó de quitar sus pantalones y calzoncillo e hizo lo mismo con los míos. Me tomó de la mano y nos dirigimos hacia mi habitación. Al llegar terminó de desnudarse y me desnudó. Nos vimos frente al espejo. Evidentemente su cuerpo era mucho más varonil que el mío. Abrió el closet de mi esposa. Sacó unas sandalias de meter, color cobre, de pequeño tacón y un vestido. -¿Te has vestido alguna vez con su ropa? – preguntó y negué con la cabeza. -Bien, esta será tu primera vez en todo -dijo a la vez que me puso las sandalias y me enfundó el vestido. Me contemplé vistiendo como mujer frente al espejo. En ese momento, me liberé, me descubrí y entendí la oportunidad que me estaba dando la vida. Toda la tristeza que experimentaba hace apenas unas horas desapareció y la ilusión me transformó definitivamente. Me sentí absolutamente libre. -No puedo creerlo -dije -me miro y me siento tan… ¡femenina, tan mujer! Y sonreí entusiasmada. -No necesitas a ninguna mujer -me explicó Danilo – Tú eres una. Y diciendo esto me besó apasionadamente. Devolví el beso acaloradamente, masajeando su húmeda lengua, abrazándolo al cuello y acariciándolo en su espalda y cabeza. -Gracias, gracias, gracias -le grité con ...