1. No merezco llamarme hombre, ahora soy Gina Genoveva


    Fecha: 08/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos

    ... pezones, me estrujó las caderas. Me volteó boca abajo, me abrió las piernas y me separó las nalgas. Escupió con mucha saliva en mi agujero para lubricarlo.
    
    -¡Soy una marica, soy una travesti, soy una nena, una princesa! -repetí alocadamente.
    
    El dolor fue desgarrador. Mi ano estiró sus músculos violentamente para dejar pasar la verga de Danilo cuando súbitamente me penetró y me la metió hasta el fondo sin misericordia.
    
    Grité de placer y de agonía. -¡Ya eres una mujer! – me anunció victorioso mientras vencía mi recto y me penetraba más duro y más profundamente. Sentí que me quemaba por dentro.
    
    Mientras le daba el culo, se desplomó sobre mí. Sentí su pecho en mi espalda. Sus manos pasaron por delante de mi pecho y me tomó de los hombros y así me jalaba para darme verga mas adentro y salir y de nuevo entrar y de nuevo salir. Gemíamos los dos como enajenados.
    
    No me importaron los vecinos ni nadie que me escuchara desde la calle cuando exclamaba con respiración entrecortada: -¡Me gusta, la adoro, que deliciosa es la verga!, ¡ya no soy un hombre, soy una mujer!, ¡Me gusta vestirme de mujer!, ¡ya no puedo vivir sin una verga adentro! –
    
    En ese momento, comencé a tener espasmos incontrolables. Sí, mi micropene eyaculó leche en cantidades que nunca antes había visto derramar sobre las sábanas, pero mejor aún, mi ano comenzó a lubricarse ...
    ... cada vez más hasta abrirse y cerrarse enloquecidamente y me invadió por todo el cuerpo un calambre de placer: ¡Tuve por primera vez un orgasmo anal! Y mientras succionaba con el culo el miembro de Danilo, él también se corrió, expulsando semen dentro de mi recto y ano, empapándolo aún más de placer. Al eyacular su último chorro dentro de mí, se impulsó hasta muy adentro. Empiné las nalgas y caderas más para sentirlo totalmente.
    
    Nuestra respiración estaba al máximo. Ambos jadeamos a más no poder.
    
    -Gracias, Danilo, por desvirgarme el culo y convertirme en una travesti, en una mujer. Seré tu esclava sexual cuando desees. -Le dije, viéndolo enamoradamente, como nunca me imaginé ver a otro hombre, solo que esta vez yo ya no era un hombre, me había estrenado como mujer.
    
    -Lo necesitabas, Genoveva -Me dijo -Tu micropene es un accesorio del cual te has liberado, a partir de hoy solo le encontrarás sentido a la vida calzando unas hermosas y femeninas sandalias, vistiéndote con vestidos, faldas, ligueros, tangas y sostenes de encaje, como una nena y dando el culo por placer.
    
    Nos besamos y así empecé mi nueva vida.
    
    Espero que tú, que me lees, sepas también que deseo darte el culo, vestirme de mujer para ti y que no exista parte de mi cuerpo que no saboree con placer tu hermoso miembro, para llegar juntos al máximo placer.
    
    Gina Genoveva. 
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