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No merezco llamarme hombre, ahora soy Gina Genoveva
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos
... euforia mientras continuaba besándolo. Me condujo a la cama y me sentó en ella. Quedé casi a la altura de su verga y supe lo que él quería. La tomé con mis manos y la sobé enamorada. -Mámala -me dijo dulcemente Danilo. Tomé con las manos esa belleza de miembro. Le di un beso en la punta, lo descapoté y se mostró ante mí aún mas grande. Le di pequeños besitos desde la punta hasta la base, luego le pasé la lengua desde sus testículos a la punta, como si fuera un gran helado, y luego bajé la lengua mojada y caliente hasta los testículos otra vez. Subí una vez más mojando con saliva ese miembro gigante hasta ver cómo se endurecía como el acero, lo tomé con las manos y lo introduje por primera vez en mis labios. Primero, solo la cabeza lisa succionándola y chupándola como a un bombón. Luego, la fui metiendo poco a poco hasta mi garganta. Mi lengua frotaba la parte de abajo. Él me tomó de la cabeza y rítmicamente me empujaba para que sintiera hasta mis amígdalas su miembro y luego me retiraba y así nuevamente. Mi verga no se molestó en pararse, pero mi ano comenzó a empaparse. Nunca había experimentado nada igual. No quería soltar mi nuevo juguete, me estaba volviendo loca, deleitándome al darle a Danilo una mamada, chupada, pajeada y acariciada de verga y testículos. Estaba delicioso. Comencé a sentir sus líquidos preseminales salados y me excitó aún más. Lo metí más al fondo, para luego chuparla hasta la punta, gimiendo y escuchándolo gemir. Danilo se ...
... descontroló y comenzó a prepararse para su orgasmo. Me jalaba cada vez mas duro la cabeza hacia él. De pronto en un delicioso grito me indicó que se estaba corriendo y fue cuando probé en mi boca, en mis labios, en mi cara y cuello por primera vez el sabor alucinante del semen. Es un manjar. Como una vela que chorrea cera por sus lados, vi la leche de Danilo espesa, abundante, caliente y viscosa correrse por todo el largo de su gran miembro. Me apresuré a saborearla. Las ligas que generaban en mis labios me excitaron aún más. Con su último chorro me invadió la garganta y luego se acostó en la cama, me jaló hacia él y nos besamos apasionadamente, mezclando con la saliva su semen salado que humectó nuestro placer. Me vio a los ojos, y yo me sentía como enamorada. -Quiero tener un nuevo nombre, un nombre de mujer-, le dije. -De acuerdo, Gaby-, y al escuchar ese nombre me sentí tan bien, tan femenina, tan mujer. -Sí, llámame Gaby, le dije, pero también puede ser Gina o Genoveva- -De acuerdo Gina Genoveva. No pares de hablar, di lo que sientes, lo que quieres, lo que deseas. No detengas tu transformación. -Quiero que me conviertas en mujer -Le supliqué -Hazme tuya, quiero darte el culo, mi agujero, quiero gritar al mundo que soy una nena, una princesa, una marica. Quiero sentir la verga, tu verga, soy tuya, cógeme, métemela, hazme el amor. El fuego se encendió de nuevo y Danilo me besó profunda y locamente. Me jaló del pelo e hizo mi cabeza atrás, me chupó y mordió los ...