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Maldito (IV)
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Gays Autor: marcusgzlez, Fuente: TodoRelatos
... hice el ejercicio sin problema. La maldición era más fuerte que mi propio cuerpo. Y ahí me derrumbé, porque como decía, fue mi confirmación de que no tenía escapatoria y no había nada en el mundo que pudiesen ordenarme y yo desobedecer. Pero fue a más, porque a Martín le puso tan cachondo verme hacer tal ejercicio, marcando todos mis músculos y sudando como un macho, además de su total ejercicio de poder sobre mí, que me llevó al vestuario y allí mismo me folló en una de las duchas. Es más, fue de las folladas más salvajes que me ha dado, me ordenó gemir, y él tampoco se quedó atrás. Nos tuvieron que escuchar todos. Al salir exhaustos solo había un hombre allí cambiándose que nos miró sonriente. Tendría sobre cuarenta años con un cuerpo bastante parecido al mío. —Buena puta te has agenciado eh Martín—dijo el hombre mirando a mi amo, se conocerían del tiempo en el que yo abandoné ese gimnasio. —Buah no lo sabes bien Migue jajaja—dijo azotándome el culo, me puse rojísimo—este culo traga como pocos he probado. —Tendrás que dejármelo algún día, ¿no? —respondió con una mirada lasciva y tocándose el paquete. Yo ahí entré en pánico y miré suplicante a Martín, aunque no podía hablar pues no me lo había ordenado. Me dio un morreo, allí en medio, lo que me dejó más fuera de lugar aún. —Lo siento compañero, pero esta puta es mía, es mi novio—respondió sonriente al tal Miguel. —Una pena chaval, lo pasaríamos bien—dijo echándome una última mirada antes de irse a ...
... entrenar. Aquella noche todo cambió. Martín me dijo que quería que fuésemos pareja oficial por lo que tendría que salir del armario con todo el mundo, familia, amigos, trabajo. —Martín no, por favor eso no, yo no soy maric… No pude acabar la frase y me dio una hostia que resonó en la habitación. —¿Qué te he dicho de que uses la palabra maricón? A partir de ahora cada vez que la digas sentirás un dolor tan fuerte como diez mil patadas en los huevos. El calor en mi pecho confirmó la orden, pero fue a más. “Venga llámame maricón” dijo el muy hijo de puta. —Maricón. Y lo sentí. Caí al suelo, rendido, destrozado. Nunca había sentido un dolor tan fuerte. Me retorcía en el suelo y Martín se reía. Me aplastó la cara con su apestoso pie mientras me retorcía llorando ante tal dolor insufrible. —Mañana quedarás con tu familia y les contarás que estamos juntos. Que te hago feliz y que te arrepientes de todos estos años siendo tan hijo de puta y homófobo, que solo era una fachada—el calor de mi pecho apenas imperceptible por el dolor aún en mis huevos indicó que mañana tenía planes involuntarios—y a partir de ahora cambiarás tus perfiles en redes, poniendo de perfil fotos conmigo, y compartiendo nuestros planes de novios. Y al que te pregunte pedirás perdón por haber sido tan cobarde y homófobo estos años. Y así fue. Irremediablemente tuve que salir del armario y contarles a todos que Martín era mi novio y que éramos felices. Al igual que mis amigos más cercanos, ...